Leche de avena: así puedes preparar la bebida más nutritiva en casa

Fácil de digerir, es una de las mejores alternativas vegetales a la leche de vaca. Así puedes prepararla en casa.

La leche de avena es una de las leches vegetales más populares que se consumen en la actualidad. Muy fácil de digerir y muy nutritiva -por su gran aporte en fibra, carbohidratos, grasas y proteínas-, es una de las mejores alternativas a la tradicional leche de vaca. Además, la avena es rica en todas las vitaminas del grupo B, en hierro, calcio, sodio, potasio, fósforo, magnesio u omega 6; por lo que su leche es bastante saciante y beneficiosa para la flora intestinal, y ayuda, entre otras muchas cosas, a reducir el colesterol.  ¿Qué más se le puede pedir?

Ya sea porque prefieres su sabor, porque eres vegetariana o vegana o porque eres intolerante a la lactosa, es probable que hayas probado la leche de avena en más de una ocasión. Si ahora estás pensando en empezar a elaborarla directamente en casa, te alegrará saber que es muy fácil y que lleva menos tiempo del que imaginas. Toma nota de los ingredientes y los pasos que necesitas para ello.

  • 100 gramos de copos de avena o granos de avena
  • 800 ml de agua mineral o filtrada.
  • Una pizca de sal
  • 1 cucharadita de semillas de sésamo (opcional)
  • 2 o 3 dátiles sin hueso (o una cucharadita de sirope de arce, ágave o miel)
leche de avena
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¿Cómo preparar leche de avena en casa?

Para empezar, vuelca los granos de avena en un tarro de cristal y cúbrelos con dos dedos de agua por encima de ellos. Deja la mezcla reposar en remojo durante al menos 8 horas, por la noche. Si utilizas copos de avena en lugar de granos, puedes saltarte este paso.

Transcurrido el tiempo de remojo (en caso de los granos), o directamente cogiendo los copos, cuélalos y enjuágalos bajo el agua del grifo. Pon los copos en la batidora, añade la pizca de sal, el agua mineral o filtrada y tritura todo durante unos minutos hasta que consigas una especie de papilla.

Por último, coloca una gasa o bolsa de filtrado para poder separar la leche obtenida de los restos de avena, apretando y exprimiendo la mezcla todo lo que puedas. ¡Y listo! Si quieres endulzar o aromatizar esta leche, puedes triturarla junto con los dos dátiles o mezclarla con una cucharadita de sirope de ágave, de arce o miel; aunque también puedes endulzarla en el momento en el que te la vayas a tomar, con azúcar, edulcorante o incluso canela o cacao. ¡Y a disfrutar!

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