Limonada: aprende a prepararla de una vez por todas

Este zumo cítrico es a la bebida en verano lo que el gazpacho a la comida en la misma estación del año.

Nos pasamos la vida bebiendo refrescos azucarados adictivos y nos perdemos maravillas caseras tan sencillas como la limonada.

Esta bebida entra bien hasta en invierno, es como los helados -si solo los tomas cuando hace calor, no eres un verdadero adicto al helado-, pero es en los meses cálidos cuando podríamos hidratarnos con litros y litros de ella. De comer, gazpacho, y de beber, limonada casera. Un currusco de pan de verdad y se ve la vida de otra manera un 7 de agosto. ¿Verdad?

No vamos a negar que la limonada casera no es 100 % saludable porque para que esté en su punto justo de equilibrio entre la acidez cítrica y el dulzor que este tipo de bebidas requiere es necesario echar mano de un edulcorante. Depende de ti, al ser casera, que lo hagas en mayor o menor cantidad. Un buen truco es ir quitando un poquito cada vez que la hagas si la consumes a menudo. El paladar, en general, se acostumbra mejor si el cambio es gradual.

Alternativas al azúcar

Además, en vez de azúcar, puedes probar a utilizar stevia líquida, que te hará reducir muchísimo el consumo de edulcorantes clásicos como la miel, el jarabe de arce y la mencionada azúcar, ya sea blanca o morena, que no deja de ser también un ingrediente nada recomendable para la salud. 

Ojo, la stevia también es un edulcorante, por lo que no se puede etiquetar como saludable, pero si te acostumbras al regusto inicial que deja, al menos en nuestro caso, nos ha ayudado a ir reduciendo la dependencia de los productos mencionados en el párrafo anterior. En el caso de la limonada, con la potencia del limón, ese regusto apenas se nota.

La receta definitiva

Si podéis usar una o dos cucharadas, mejor desde un punto de vista saludable que tres o cuatro, en las siguientes proporciones para tener una limonada de diez: 2 litros de agua, 8 limones exprimidos o aproximadamente 300 ml de zumo de limón. No hace falta más que mezclar los tres ingredientes y dejarla reposar en nevera al menos una hora antes de servir sobre hielo.

Hay quien le añade su toque personal, que suele ser siempre una segunda fruta cortada que le aporte más matices. Y es una buena idea hacerlo, especialmente si escoges fresa, que es dulce, o fresón en su defecto. No dudes en probarlo si te gusta esta fruta porque te sorprenderá: piensa que ya está exquisita con otro zumo cítrico, el de naranja, así que la combinación no te resultará tan ajena como crees.

Rubén García

Rubén García

Durante años me dediqué a la comunicación deportiva, pero me di cuenta a tiempo de que en mi otra gran pasión, la gastronomía, no era tan alto el riesgo de sufrir esguinces de tobillo. Ser "entrenador personal" del paladar es mucho más placentero. Yo me lo guiso, yo me lo como, y de paso lo comparto, porque las comidas inolvidables son las que se disfrutan en buena compañía.

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