¿Sabes maridar el vino con lo que vas a comer?

El proceso del maridaje consiste en buscar la combinación perfecta o equilibrio entre un vino y un determinado plato o alimento.

Desde siempre, ha existido el patrón, hábito o costumbre de combinar los vinos tintos con carnes y los blancos con pescados y mariscos. José Antonio Rupérez Caño, responsable de Enología del Centro Riojano de Madrid, y experto en el sector del vino, señala que: “Partiendo de la base de que no existen unas normas definidas, estos cánones clásicos del maridaje están cambiando, evolucionando y adaptándose a los nuevos tiempos, ya que a la hora de buscar esa armonía perfecta se deben de tener en cuenta otros factores”.

En este sentido radica la complejidad y grandeza de esta asociación, llena de aromas, sabores y matices. Según Rupérez Caño, hay que tener en cuenta algunos factores a la hora de maridar:

1- El tipo de uva: existen variedades tintas con una alta finura, como la pinot noir originaria de la Borgoña Francesa, que marida muy bien dada sus características con determinados tipos de pescados.

2- La maduración de los vinos: el tiempo de envejecimiento en barrica y posterior descanso en botella es fundamental a la hora de buscar la alianza perfecta. No es lo mismo maridar con un vino joven, un crianza, un reserva o un gran reserva.

3- El peso y el equilibrio. El peso de los alimentos viene determinando por los ingredientes que forman parte en la elaboración de ese plato, así como el contenido final de macronutrientes como grasas, proteínas o hidratos de carbono que puede contener. Los vinos, a su vez, pueden ser desde más livianos a tener más intensidad, volumen y cuerpo, determinado entre otros por sustancias como los taninos o el grado de alcohol.

 

4- Tipo de elaboración y temperatura de los alimentos. Factores de contraste como servir un producto al natural o cocinado, un plato frío o caliente. Hay que tenerlos en cuenta a la hora de buscar el equilibrio con un determinado vino.

5- Colores y presentaciones: En la gastronomía de vanguardia, además de los aspectos tratados anteriormente, se tienen en cuenta los factores visuales para conseguir la combinación adecuada. El matrimonio ideal también se encuentra cuando por ejemplo se combina un vino rosado con un tartar de salmón ahumado.

“Es por todo ello, finaliza José Antonio Rupérez Caño, que la expresión del maridaje perfecto es un compendio de muchos factores, en los que se ven involucrados los sentidos del olfato, el gusto, el tacto y la vista, a través de los cuales, sin existir normas estrictas, se buscará potenciar y a la vez encontrar el equilibrio del vino y el plato.

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