¿Sabías que puedes hacer café sin cafetera? Descubre cómo

¡Que no cunda el pánico! Si no dispones de cafetera, o se te ha roto la que tenías, es perfectamente posible elaborar un delicioso y exquisito café sin ella. Además, es más fácil de lo que piensas.

Todas las mañanas, en millones de casas de todo el mundo, se repite la misma historia: nos levantamos, nos lavamos la cara y los dientes, nos preparamos, y nos dirigimos a la cocina con la intención de elaborar nuestro café. Como la mayoría de las personas, es probable que confíes en tu cafetera italiana para disfrutar del café recién hecho diariamente. O quizá la cafetera de goteo, la cafetera espresso o, simplemente, las innovadoras cafeteras de cápsulas.

Quienes aman el café suelen tener una pesadilla muy habitual: despertarse aturdidos, con los ojos llorosos, y sin poder prepararse su taza de café por la mañana. ¿El motivo? Quizá no hay suficiente cantidad de café como para preparar la cafetera. Y deben recurrir al café instantáneo.

También puede ocurrir que, de un momento a otro, la cafetera se nos estropee. O que no recordemos dónde la hemos guardado, y no la encontramos. Cosa que puede acabar sucediendo en el momento más inoportuno.

Aunque la solución podría ser dejar el café para luego, y tomarlo por ejemplo en el bar o en la cafetería antes de ir a trabajar, no siempre es una buena idea. Especialmente si necesitas tomarte tu taza de café inmediatamente, antes de salir por la puerta de casa.

Si es así, quizá te sorprenda descubrir que estás de enhorabuena. Y es que, aunque no lo creas, es perfectamente posible elaborar café sin utilizar una cafetera. Solo se requiere un poco de paciencia, contar -evidentemente- con las herramientas necesarias, y conocer los pasos para conseguirlo.

Algunos consejos útiles a tener en cuenta antes de hacer nuestro café sin cafetera

Si de repente te has encontrado sin una cafetera, y te apetecía tanto una taza de café como para comenzar a ponerte de mal humor, en primer lugar no entres en pánico. Es probable, eso sí, que la preparación que estás a punto de crear no sea una de las mejores, pero existen algunos pasos simples, y trucos sencillos, que pueden ayudarte a, al menos, conseguir el mejor resultado posible:

  • Utiliza siempre café recién molido. Ya sea a la hora de preparar café con cafetera o sin ella, nos encontramos ante un paso fundamental, a la vez que imprescindible. Siempre, siempre, debemos utilizar granos de café recién molidos. Y, además, una vez molidos, es necesario no perder tiempo en preparar el café, dado que los granos de café suelen perder su frescura rápidamente, entre 15 a 20 minutos después de ser molidos.
  • Café recién tostado. Además de optar por café recién molido, aquellos granos que han sido recién tostados son también fundamentales. ¿Lo ideal? Elegir granos de café que hayan sido tostados en las últimas 2 semanas.
  • Utiliza agua de calidad. Elegir agua de calidad es de importancia, al igual que la temperatura a la que vayamos a preparar el café. Demasiado fría dará como resultado un café sin cuerpo ni prácticamente consistencia alguna. Y demasiado caliente (por ejemplo, usar agua hirviendo) escaldará el café. La temperatura correcta varía dependiendo del método de preparación escogido, pero el punto óptimo suele estar entre 90-96 grados. Una forma simple de conseguirlo -sin utilizar un termómetro de cocina- es hervir el agua y, posteriormente, retirarla del fuego, dejándola reposar durante 30 segundos.

Cómo hacer café con la ayuda de una cacerola al fuego

Se trata posiblemente de una de las formas más antiguas de preparar café, antes de que las cafeteras comenzaran a hacerse populares. Y es tan sencillo como que solo necesitas los mejores granos de café, agua casi hirviendo y una cacerola. Pero vayamos por partes.

Qué necesitas:

  • Granos de café recién molidos (medio/fino). 2 cucharadas por cada 170 ml de agua.
  • Una cacerola.
  • Taza de café.

Cómo hacerlo:

  1. Llena una cacerola limpia con un poco más de agua de la que normalmente utilizas para preparar tu café mañanero. Por ejemplo, si utilizas dos tazas de agua, añade en esta ocasión ¾ de taza extra más.
  2. Coloca la cacerola al fuego, y deja que el agua hierva. Cuando alcance este punto, añade el café en la cantidad indicada. Eso sí, dependiendo de lo fuerte que desees el café, podrás añadir más o menos cantidad.
  3. Retira inmediatamente la cacerola del fuego, y tápala. Espera entre cuatro a cinco minutos antes de destapar la cacerola. Una vez que el café se haya asentado en el fondo, estará listo para servir el café.
  4. Si lo deseas, puedes servir el café directamente en la taza, utilizar un cucharón o verterlo utilizando entremedias un colador fino.

Cómo hacer café con un filtro de café improvisado

Con la ayuda de un filtro de papel estándar, un paño de tela fino limpio de la cocina, una gasa o una servilleta absorbente, es posible disfrutar de un café de filtro genial, cuando no disponemos de cafetera.

Qué necesitas:

  • Café recién molido (medio/fino).
  • Agua caliente.
  • Un filtro de papel estándar (o similar).
  • 2 tazas de agua.
  • Taza de café.
  • Clips de papel o elásticos.

Cómo hacerlo:

  1. Comenzaremos preparando nuestro filtro. Para ello dobla el pañuelo, gasa, servilleta o filtro de papel alternativo en un cuadrado, que se ajuste a la perfección a la boca de la taza. Deja un poco de margen de tela, la cual deberá colgar sobre los lados de la taza. Sujeta firmemente el pañuelo a los lados de la taza, con al ayuda de unos clips de papel o elásticos.
  2. Muele el café a un molido medio/grueso. Lo ideal es utilizar siempre un molino de rebabas de buena calidad, dado que es fundamental para conseguir resultados más consistentes.
  3. Coloca ahora el café recién molido en el filtro que hemos creado. Agítalo un poco para esparcirlo por igual a lo largo de todo el filtro.
  4. Pon en una cacerola al fuego el equivalente a dos tazas de agua. Una vez alcance el punto de ebullición, retira del fuego y deja que se enfríe durante 30 segundos.
  5. Vierte un poco de agua sobre el filtro, lo suficiente como para que el café se moje. Déjalo así unos 30 segundos, y luego vierte el agua lentamente, una vez cada 30 segundos (hasta completar un total de 4 veces). Así hasta que se haya agotado todo el agua restante.
  6. Cuando toda el agua se haya filtrado a través del paño de tela o gasa, es el momento de retirar tanto los clips como el filtro improvisado.
  7. ¡Listo!. Ya puedes disfrutar del café.

Continúa leyendo