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Vinos rosados para este verano

Su consumo ha crecido el doble que el de los vinos blancos y tintos y eso se debe a su apuesta por la calidad. No hay ninguna duda de que los vinos rosados están de moda. Son agradables y frescos, por lo tanto son perfectos para tomar durante el verano (y en cualquier momento del año en el que nos apetezca beber algo refrescante).

En concreto, ahora están muy de moda los vinos rosados de estilo provenzal; reconocibles por su tonalidad más clara o asalmonada. Mientras que nuestros rosados han sido tradicionalmente de tonos más fuertes, así como con aromas frutales intensos en los que destacaba la fresa y la frambuesa, en los últimos tiempos la tendencia parece que se dulcifica.

Superando mitos

Al vino rosado siempre le han acompañado infinidad de mitos: que si es una mezcla de tinto y blanco (leyenda que, con los años, por fin parece que se han podido quitar de encima), que si eran 'vinos para mujeres', con el doble ataque que ello supone, o que no eran fáciles de maridar.

Lo cierto es que, además de sencillos de beber, los vinos rosados son muy versátiles, estupendos compañeros de aperitivos, pero también de platos de pasta, arroces y comida asiática. En particular, los vinos rosados más afrutados pueden combinar perfectamente con mariscos o pescados y los que tienen algunos meses de crianza en barrica de madera armonizan perfectamente con carnes blancas y quesos semicurados.

En cuanto a la temperatura a la que deben servirse; para que puedan expresar todos sus aromas los rosados deben estar frescos. Aunque depende de cada vino, en general los más ligeros deben servirse más fríos, entre los 4 y los 7 ºC, mientras que los más potentes pueden llegar a los 10 ºC.