Ajoblanco con salmón

Esta receta de ajoblanco es ideal para el verano: ligera y nutritiva. ¿Te animas a darle una vuelta de tuerca a un clásico de siempre?

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Tiempo de preparación: 15 minutos
Económica
Tipo de receta: Frutos Secos

Ingredientes:

  • 200 g de almendra cruda
  • 2 dientes de ajo
  • 200 g de miga de pan
  • 125 ml de aceite de oliva
  • 500 ml de agua fría
  • 200 ml de leche
  • 2 cucharadas de vinagre
  • sal.

Para acompañar:

  • 150 g de salmón limpio
  • 1/2 manojo de perejil
  • 50 ml de aceite de oliva.

Elaboración:

  1. Poner la miga de pan a remojo en leche.
  2. Trocear las almendras y los dientes de ajo, pelados, en la túrmix. 
  3. Añadir el pan escurrido, el agua, el vinagre y la sal.
  4. Batir hasta que quede una crema.
  5. Incorporar el aceite poco a poco sin dejar de batir para que emulsione ligeramente.
  6. Rectificar de sal si fuese necesario.
  7. Dejar enfriar en la nevera un mínimo de 3 horas (es muy importante servir este plato muy frío).
  8. Poco antes de servir, cortar el salmón en dados pequeños.
  9. Calentar una cucharada de aceite en una sartén.
  10. Dorar el pescado.
  11. Escurrirlo bien.
  12. Triturar el perejil y batirlo con 50 ml de aceite.
  13. Servir el ajoblanco con el salmón y unas gotas de aceite de perejil. 

Consejos para hacer tu ajoblanco perfecto:

Esta receta de ajoblanco tiene 460 calorías, aproximadamente. Hay varios trucos que te ayudarán a hacerlo un poco más ligero: una buena forma es reducir un poco la cantidad de aceite que indicamos en los ingredientes. Otra es mojar el pan en agua en lugar de hacerlo en la leche o usar leche desnadata (si no quieres prescindir de este ingrediente).

El ajo es un antibiótico natural y un potente antioxidante. Este alimento mejora la hipertensión arterial, actuando como vasodilatador de los capilares y las arterias.

El pan, por su parte, favorece la digestión gracias a su alto contenido en fibra, algo a tener en cuenta en la época estival, cuando los niveles de sedentarismo aumentan. Además, los hidratos de carbono son una buena fuente de energía para nuestro organismo.

Eso sí, trata de que sea un buen pan casero. Para identificarlo fíjate en el peso del pan, en que la corteza sea crujiente y en que su base sea lisa. También puedes observar si es irregular, ya que los panes industriales tienden a ser “fotocopias” los unos de los otros.

En cuanto al aceite de oliva, estandarte de nuestra dieta mediterránea, es un ingrediente muy sano, rico en grasas monoinsaturadas (buenas) y ácido oleico, ambos relacionados con la reducción del riesgo de sufrir enfermedades del corazón.

Además, los antioxidantes y los nutrientes del aceite de oliva fortalecen el sistema inmunitario, responsable de combatir los virus y las bacterias que pueden debilitar nuestro organismo. Para reconocer un aceite de oliva de calidad, recuerda que tiene que tener un sabor amargo y picante, cualidades derivadas de su alto contenido en fenoles.

Acompaña el ajoblanco con salmón cocinado a la plancha y recuerda servirlo bien frío. Esto potenciará su sabor y te permitirá disfrutar de un plato perfecto para combatir las altas temperaturas. ¿Le quieres dar un toque especial? Puedes sustituir el salmón fresco, por un salmón ahumado de calidad. ¡Delicioso!

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