Aliños con los que mejorar tus ensaladas de verano

Estas son siete alternativas magníficas para el combo aceite, vinagre y sal si quieres darle un descanso.

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El combo aceite, vinagre y sal es una maravilla difícil de superar para aliñar una ensalada, que nadie se ofenda antes de tiempo, por favor. Pero como todo en la vida, lo mucho puede cansar, y por eso es bueno conocer algunas alternativas que sirvan para darle un descanso cuando estamos un poco aburridos del aliño clásico.

Afortunadamente, no será por falta de opciones, como vas a comprobar a continuación con la selección de diez aliños originales con los que mejorar tus ensaladas este verano. No son complicados de hacer, tampoco contienen ingredientes difíciles de encontrar y, lo mejor de todo, es que aportan matices muy ricos a los platos que bañan. 

Toma nota porque te va a merecer mucho la pena. 

Vinagreta de frutos rojos

Mezcla aceite de oliva virgen extra con un chorrito de vinagre balsámico (más aceite en proporción), unas cucharadas de mermelada o confitura de frutos rojos y unas frambuesas machacadas hasta que todo quede bien integrado y tendrás una vinagreta espectacular por su sabor y su color.

Salsa de soja y lima limón

Esta vinagreta es tan sencilla como resolutiva para ensaladas de pescado sobre todo; por ejemplo, los famosos poke bowls, Solo tienes que mezclar un chorro largo de salsa de soja (fíjate en el etiquetado y compra la que no tiene azúcar), exprimir un limón mediano o medio grande y una lima. Ayúdate del colador para que no caigan pepitas. Añade una pizca de sésamo y mezcla todo bien. 

Vinagreta de mostaza y miel

Es un clásico con el que se cometen aberraciones pero cuando está equilibrada y bien hecha es una vinagreta ideal. Hay muchas recetas, y esta es una de las opciones que sale rica: un buen chorro de aceite de oliva virgen extra, una cucharada de mostaza de Dijon, otra de miel, zumo de un limón grande, una pizca de vinagre (al gusto) y pimienta. 

Vinagreta francesa

Esta es una versión de la vinagreta anterior menos conocida en España entre los no expertos. Es más fina y elegante. Lleva aceite de oliva virgen extra, chalota picada, mostaza de Dijon, una pizca de sal y de pimienta negra y un chorrito de vinagre de Jerez. La clave, emulsionar bien y encontrar el equilibrio en las cantidades.

Vinagreta de yogur

Hay mil opciones para hacer una salsa para una ensalada con un yogur griego como base. Le va bien, de base, un toque de pimienta y sal, un chorrito pequeño de zumo de limón o lima y otro de vinagre, al gusto. Después, puedes ir jugando con hierbas al gusto: desde el orégano hasta nuestro tomillo o la menta, por ejemplo. También el eneldo es un clásico que no falla junto al yogur. 

Vinagreta de comino

El comino es una maravilla para hacer vinagretas originales. No hay más que ver lo bien que combina con el aceite y la sal para aderezar, por ejemplo, unos pimientos rojos asados. Es una base clásica pero se le añade ajo picado o machacado al gusto y comino en cantidad. Podéis utilizarlo ya molido. 

Vinagreta de nueces y almendras

Los frutos secos también son una opción a tener en cuenta para las vinagretas. Esta de almendras y nueces, 25 gramos de cada una, mezcladas con vinagre, aceite de oliva, sal y pimienta es un ejemplo perfecto de ello. Solo tenéis que machacarlas, dejando trocitos, para integrar todo bien y que se quede trabada la vinagreta. 

Rubén García

Rubén García

Durante años me dediqué a la comunicación deportiva, pero me di cuenta a tiempo de que en mi otra gran pasión, la gastronomía, no era tan alto el riesgo de sufrir esguinces de tobillo. Ser "entrenador personal" del paladar es mucho más placentero. Yo me lo guiso, yo me lo como, y de paso lo comparto, porque las comidas inolvidables son las que se disfrutan en buena compañía.

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