Ensalada de pimientos asados y mozzarella: el entrante perfecto

Este revuelto se prepara con muy pocos ingredientes y el resultado es espectacular. Así se prepara esta ensalada que se convertirá en tu nueva favorita.

Pocas recetas hay más fáciles que la que te vamos a proponer a continuación. Un revuelo -o una ensalada, como lo quieras llamar- de pimientos asados, rúcula y queso mozarella que, similar a la clásica ensalada Caprese, está todavía más rica que este típico plato italiano.

Este plato se prepara con tan solo tres ingredientes principales y un horno, y para montarlo sólo necesitarás unos 15 minutos (aunque deberás contar con una espera de 1 hora mientras usas el horno y otra mientras se enfría la ensalada). Llena de colores vibrantes e intensos, muy sabrosa y también super nutritiva (los pimientos son ricos en vitamina C, vitamina A, vitamina E, y vitaminas B6, B3, B2 y B1) así es la ensalada con este alimento que te proponemos como primer plato o entrante para tus comidas de diario. ¡Toma nota de esta rica receta!

Ingredientes que necesitas:

  • Pimientos rojos, verdes y amarillos (¡los que prefieras!)
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Una pizca de ajo picado
  • Sal y pimienta negra
  • Rodajas de queso mozarella
  • Canónigos o rúcula

Paso a paso

El primer paso es precalentar el horno a unos 200ºC. Coloca todos los pimientos lavados en una bandeja de horno (forrada con papel de asar) y mételos al horno durante unos 45-50 minutos. Asegúrate de rotarlos con unas pinzas cada cierto tiempo, para que se doren por todos lados y no se quemen. Es mejor que te pases de cocción que que te quedes corta, ya que la piel se desprenderá más fácilmente si el pimiento está completamente cocido y asado.

Una vez que los pimientos estén completamente asados, saca la bandeja del horno y déjala enfriar a temperatura ambiente, tapándola con una lámina de papel de aluminio. Cuando los pimientos estén lo suficientemente fríos, quítales la piel, retira las semillas de dentro y pártelos en tiras muy finas.

Coloca las tiras de pimientos en una fuente y rehógalos con un poco de aceite de oliva, el ajo picado, la sal y la pimienta negra. Tapa la fuente de nuevo y déjala enfriar en el frigorífico durante al menos un par de horas.

Cuando te vayas a tomar el revuelto de pimientos, sírvelos en un plato junto con unos pocos de canónigos y con unas rodajas finas de queso mozzarella por encima. ¡Y listo! Esta elaboración tan sencilla y rica te encantará y te salvará de más de un apuro, te lo prometemos.

Continúa leyendo