Tostas con albahaca y parmesano y otras formas de triunfar con el tomate asado

Te damos algunos trucos sencillos para que le saques el máximo partido.

Tomates cortados
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En tiempos donde se llevan las mezclas imposibles en la cocina, muchas de ellas muy ricas, se nos olvida que hay elaboraciones muy sencillas que dan muchísimo juego en la gastronomía casera. Es el caso de los tomates asados. 

Al ver de pasada un entrante de Jamie Oliver en el que el chef británico tostaba pan en rebanadas y disponía sobre ellas una rodaja o dos de tomate asado lentamente en el horno acompañadas de parmesano, albahaca fresca y un aliño con un chorrito de aceite de oliva virgen extra y pimienta negra, nos entró la necesidad irrefrenable de replicarlo. 

Cortamos el tomate en rodajas de un centímetro aproximadamente y preparamos una bandeja grande con este vegetal que cocinado así es un comodín infalible y muy versátil. Eso sí, dale tiempo en el horno mejor que temperatura: este tipo de productos, cuanto más despacito se horneen, con mimo, mucho mejor

Se puede añadir a pizzas, donde puedes replicar la mezcla de la tosta descrita anteriormente o variar el queso por una mozzarella de búfala. En formato tosta por cierto -puede ser cracker también o cualquier otra base que te guste-, funciona increíble también con queso feta y orégano. 

El acompañante perfecto

Si además de tomate asas en una fuente patata y cebolla con sal y un chorro grande de aove, tendrás la base perfecta para cocinar un pescado al horno tipo dorada o lubina. Y si simplemente te has pasado asando tomate y no sabes qué hacer con él, remata con ellos cualquier plato de pasta. 

Y cuando decimos cualquier, no lo decimos porque sí: sé creativo porque el tomate asado se adapta a todas las combinaciones. Con sardinas y piñones, simplemente con parmesano rallado y hierbas al gusto, con pollo y espinacas, y hasta sobre un plato de pasta que lleve salsa de tomate funcionan aunque sea redundante la combinación. Tan solo tendrás que acertar con el aliño de hierbas y aceite al gusto para elevar su sabor, porque la textura que añaden es inigualable. Un truco al que no recurre mucha gente es añadir ajo muy picado en el aliño. 

El tomate asado es un sencillo manjar que nos recuerda la necesidad de mirar más al horno en la cocina de casa porque se infrautiliza en comparación con el fuego y en realidad es más cómodo porque la comida se cocina sola y encima mucho más saludable esta técnica de cocinado. 

Rubén García

Rubén García

Durante años me dediqué a la comunicación deportiva, pero me di cuenta a tiempo de que en mi otra gran pasión, la gastronomía, no era tan alto el riesgo de sufrir esguinces de tobillo. Ser "entrenador personal" del paladar es mucho más placentero. Yo me lo guiso, yo me lo como, y de paso lo comparto, porque las comidas inolvidables son las que se disfrutan en buena compañía.

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