Croquetas nazaríes

No hay nada que maride mejor con este plato que una cerveza rubia bien fría.

Ingredientes:

  • 200 g de harina
  • 1 l de leche
  • 100 g de mantequilla
  • 1 pastilla de caldo de pollo
  • 100 g de pollo desmigado
  • una pizca de curri
  • una pizca de sal
Tiempo de preparación: 10 minutos
Tiempo de cocción: 15 minutos
Económica
4 comensales
Tipo de receta: Carnes

Elaboración:

  1. Derrite la mantequilla en una sartén y echa la harina, para que se dore un poco. Espolvorea la pastilla de caldo de carne y añade la sal y el curri.
  2. Vierte la leche una vez que la harina esté bien tostada y remueve hasta que ligue la masa. Añade el pollo y remueve durante unos 20 minutos.
  3. Cuando la masa esté fría, corta y moldea las croquetas. Enharínalas, pásalas por huevo y pan rallado y fríelas en aceite bien caliente.

Todo lo que debes saber de la bechamel

La bechamel es una receta italiana que se usa para numerosos platos en todo el mundo. Las croquetas utilizan la bechamel como base de su receta. Aunque puede parecer complicada de preparar, te damos varios trucos para que te quede siempre perfecta.

En primer lugar, tienes que medir bien las cantidades de harina, leche y mantequilla. Esta salsa se elabora a base de estos ingredientes. Esta operación es conocida con el nombre de roux. Para un litro de salsa, se debe utilizar 45 gramos de harina de trigo, 10 gramos de sal y 55 gramos de mantequilla. Si te pasas con alguna de las cantidades, puede ser que quede más líquida o más espesa. Sin embargo, el mayor problema es que nos puedan salir grumos.

Por otro lado, la bechamel de las croquetas no se puede confundir con las que se utilizan para otras recetas como los macarrones o los canelones. Las croquetas llevan una bechamel con mucha más harina y con poca leche. Además, se incorporan otros ingredientes como carne (pollo, jamón, pescado...), verduras o queso. Para que la salsa se quede cremosa en la pasta, se debe de medir las cantidades exactamente.

Por último, el roux debe ser hecho sin prisa y prestando mucha atención. La mezcla de la harina con la mantequilla es la clave de toda la salsa, por lo que debemos de hacerlo bien. Para ello, coloca un poco de mantequilla en un cazo. Cuando se funda incorpora la harina tamizada muy fina y vete removiendo hasta obtener una masa homogénea sin grumos. Por último, añade la leche y salpimienta. 

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