Cómo hacer una pizza rica si no tienes horno

El microondas y la sartén son las mejores alternativas para quitarte el mono de pizza y no recurrir a pedirlas a domicilio.

Hacer pizza en casa es un recurso ideal para resolver una comida o una cena familiar y, al mismo tiempo, para mejorar un hábito de alimentación, porque se puede controlar el proceso y, por lo tanto, serán casi casi siempre más saludables.

El único “problema” a la hora de hacer pizza casera es que no tengamos horno en casa. Este electrodoméstico es esencial para conseguir el resultado original de este icónico plato de origen italiano que también tiene personalidad propia en países como Argentina o Estados Unidos.

¿Existe alguna alternativa casera para hacer pizza? Sí, existe. Obviamente, el resultado es distinto, pero no tiene por qué ser malo. De hecho, puede ser muy bueno. Depende de la receta, los toppings que uses y tu maña. 

Dos alternativas diferentes

Puede que exista algún método más para hacer pizza casera sin horno, pero los dos más populares son el microondas y la sartén. 

Empezamos por esta última, que ofrece la posibilidad de conseguir una especie de pizza frita muy rica. No olvides que, por ejemplo, en Nápoles la pizza frita es un clásico de su comida callejera, y está buenísima.

Mira, aquí tienes un ejemplo de cómo hacerla paso por paso. Está en concreto es de estilo argentino, ya que la masa es más gruesa, como son las piezas en el país latinoamericano. 

Necesitarás una taza de harina leudante (220gr) (puedes reemplazarla por harina común +1 cucharadita de polvo para hornear), media cucharada de sal, 2 cucharadas de aceite y 1/4 de taza de agua (80ml) para la masa. Luego, puedes seguir la combinación clásica de mozzarella, salsa de tomate y especias aromáticas o bien añadir ingredientes al gusto. 

La clave es clavar la masa —hay más opciones; mira esta otra, por ejemplo— y luego poner muy poquita cantidad de aceite para que se haga tipo plancha, estirando la masa poco a poco por toda la extensión de la sartén. Así será también más saludable que si usáis mucho aceite, como ocurre con la citada pizza napolitana. Cocina por ambos lados y añade los ingredientes para que se calienten un poco y, sobre todo, se funda el queso. 

La otra alternativa, si queréis evitar recurrir a la técnica de freír, es aprovechar el microondas. Se pierde buena parte del crujiente pero es más saludable porque se fríe menos y se utiliza menos harina y el sabor también es rico. Es cuestión de probar y elegir cómo os gusta más. 

Las cantidades son distintas porque no se hace una masa como tal antes de cocinar, sino que es el micro el que hace el trabajo por nosotros. Compartimos dos ejemplo: uno de ellos en formato tradicional de pizza, redondo, y otro un mug cake salado —al estilo de estos pasteles hechos en taza típicos de la repostería estadounidense— con sabor de pizza. 

Esta primera lleva pesto, aceitunas negras, cherries, mozzarella de bola y rallada (y arándanos, opcionales).  Puedes variar la mezcla porque la clave es la base, que lleva harina de almendras, queso crema, dos huevos, una pizca de levadura y otra de sal, entre otros ingredientes. 

Una alternativa original y diferente, pero inspirada en la pizza, que es fantástica si tienes antojo de pizza y estas solo en casa, es este mug cake que firma Alberto Ugarte, influencer culinario. 


 

Más rápido de hacer, imposible. Necesitas un huevo, un chorrito de leche, mozzarella rallada, 3 cucharadas de avena en polvo, sal, una pizca de levadura, tomate frito sin azúcar, tomates cherry, jamón de york y aceitunas negras. Sigue el paso a paso, que es nivel piso de estudiante, y tendrás un resultado final que por lo menos te quitará el mono de pizza. Si no tienes horno en casa es una idea genial.

Rubén García

Rubén García

Durante años me dediqué a la comunicación deportiva, pero me di cuenta a tiempo de que en mi otra gran pasión, la gastronomía, no era tan alto el riesgo de sufrir esguinces de tobillo. Ser "entrenador personal" del paladar es mucho más placentero. Yo me lo guiso, yo me lo como, y de paso lo comparto, porque las comidas inolvidables son las que se disfrutan en buena compañía.

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