Cómo preparar tequeños, el aperitivo venezolano más delicioso

Este plato consistente en una masa de harina rellena de queso fundido no puede ser más fácil de preparar. ¡Te enseñamos a hacerlo!

Los tequeños son un pequeño manjar de los dioses que nos recuerdan que, a veces, las mejores cosas son las más sencillas. Para elaborar este plato delicioso no necesitas pasar horas en la cocina ni emplear ingredientes sofisticados, y ese es precisamente el secreto de su éxito. Con tan solo harina de trigo, agua, mantequilla, huevo, queso y sal se elabora este maravilloso aperitivo.

 

Pero, ¿qué son exactamente los tequeños? Se trata de una masa de harina de trigo frita rellena de queso blanco, no demasiado fundido. Tan sencillo como eso. Lo más importante a la hora de elaborar este bocado venezolano es precisamente el tipo de queso. Si quieres hacer unos verdaderos tequeños tendrás que optar por el queso llanero, una variedad de lácteo muy apreciado en la gastronomía de dicho país por su delicioso sabor salado y su versatilidad para acompañar diversos platos que allí se cocinan. Encontrarlo en España no es lo más fácil del mundo, así que si no lo consigues, también puedes prepararlos con mozzarella o provolone. Imagínate lo fácil que son de elaborar que lo más complicado de la receta es encontrar el queso.

Aunque son deliciosos por sí solos, lo más frecuente es que vengan acompañados de una salsa: kétchup, salsa rosa, salsa tártara, salsa picante o algún dip con sabor a ajo, cebolla o queso cheddar. Por opciones no será. 

Ya te contamos cuáles son los rincones de Madrid donde mejor se elabora, pero si quieres hacerlos tú en casa, ¡aquí tienes la receta!

Ingredientes (para 35 tequeños aproximadamente):

  • 250 g de harina de trigo
  • 1 huevo
  • 80 g de mantequilla
  • 1 cucharadita de sal
  • 1 cucharadita de azúcar
  • Agua (60 ml aproximadamente)
  • 300 g de queso llanero u otro queso duro blanco
  • Aceite de oliva para freír

Cómo preparar tequeños de queso

Para empezar, forma un volcán con la harina y coloca en el centro la sal, el azúcar, el huevo y la mantequilla troceada. Después, hay que ir amasando y añadiendo muy poco a poco el agua tibia hasta formar una masa muy elástica y suave. En este punto hay que destacar que tardaremos más o menos en conseguir este efecto dependiendo de la harina que utilicemos. 

Una vez tengas la masa, tápala con un paño y déjala reposar en la nevera durante al menos 45 minutos. Mientras tanto, puedes aprovechar para cortar el queso en bastoncitos de aproximadamente 1 cm de lado y unos 56 cm de largo.

Espolvorea la encimera con la harina y divide la masa en pequeñas bolitas. Seguidamente ayúdate de un rodillo para extenderlas hasta que queden muy finas. Córtala en tiras tan uniformes como sea posible.

Esas tiras servirán para forrar los palitos de queso que has cortado previamente. Asegúrate de pegar bien toda la masa, pues de lo contrario, el queso se saldrá al freírlos.

Por último, toca freírlos en abundante aceite caliente. Y ya lo tienes. ¿A que es muy fácil? 

¡Ahora te toca a ti!

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