Mitos y verdades sobre el queso

Ni todos los quesos engordan, ni la grasa de este alimento es tan mala. ¡Os desterramos todos los mitos!

Que engorda, aumenta el colesterol o no es apto para las personas intolerantes a la lactosa. Seguro que alguna vez has escuchado estos mitos sobre el queso o simplemente los has comentado tú mismo. Por eso, en este artículo desterramos los falsos mitos sobre este alimento y explicamos algunas de las verdades. ¡No te lo pierdas si eres un amante del queso!

El queso engorda

No, no todos los quesos engordan ni toda la grasa de este alimento es mala. De hecho, la cantidad de grasa depende mucho del queso que elijas. Actualmente existen muchas variedades de queso bajos en grasa, así que si estás pensando en bajar de peso no hay ningún tipo de problema en consumirlos.

Entre los quesos más ligeros se encuentran los descremados o light, requesón o el panela. También puedes comer con moderación la cuajada o el queso cheddar, aunque estos sí presentan una mayor cantidad de grasa. En definitiva, solo se trata de elegir el queso que más se adecúa a nuestras necesidades.

No es apto para personas intolerantes a la lactosa

Este es otro de los mitos que deberíamos desterrar. Hoy en día existen una gran variedad de quesos, entre ellos también para los intolerantes a la lactosa. Si buscas un queso digestivo y apto para personas intolerantes debes tener en cuenta los siguientes factores:

  • Cuanto más maduro sea el queso, menor será la cantidad de lactosa.
  • Los quesos grasos suelen contener menos lactosa.
  • Los quesos preparados con leche de cabra son más digestivos.
  • Debes comerlo en pequeñas cantidades y, a ser posible, acompañado de otros alimentos que faciliten la digestión. 

Entre los quesos que mejor se adaptan a los intolerantes a la lactosa se encuentran el Gruyère, cheddar, mozzarella, parmesano o el manchego curado.

Aumenta el colesterol

Variedad de quesos
Variedad de quesos

Tampoco es cierto que el queso contribuya al aumento del colesterol. De hecho, un consumo moderado de este alimento ayuda a reducir la presión arterial, tal y como asegura un estudio elaborado por la Federación Española de Nutrición, Alimentación y Dietética (FESNAD).

Aun así, hay que tener en cuenta que algunos son más saludables que otros, por lo que en este caso el más idóneo sería el queso de cabra. Este queso es bajo en grasa, calorías y colesterol, por lo que nuestro organismo lo digiere fácilmente. Además, están llenos de nutrientes y probióticos, por lo que contribuyen a mejorar nuestra flora intestinal.

No contiene minerales

Todos los quesos contienen minerales beneficiosos para la salud. En un trozo de queso podemos encontrar minerales esenciales como calcio, hierro, fósforo, potasio o magnesio. El queso emmental y el queso azul son ricos en zinc, un mineral imprescindible para que el sistema inmunitario se mantenga saludable.

Asimismo, el queso contiene vitamina D, vitamina K2 y proteínas, por lo que se trata de un alimento con grandes propiedades nutricionales.

Fortalece los huesos y protege el corazón

El queso es uno de los alimentos con mayor cantidad de calcio, por lo que es estupendo para el fortalecimiento de los huesos y los dientes. Además, el calcio también contribuye al fortalecimiento muscular así como al funcionamiento del sistema nervioso.

En un trozo de queso podemos encontrar calcio, vitamina K2 y vitamina D3. Esta combinación hace que también sea idóneo para proteger nuestro cerebro y el corazón.

Ayuda a controlar el apetito

El queso contiene proteínas y grasas saludables, por lo que es un alimento muy saciante que ayuda a controlar el apetito entre horas. Además, la proteína del queso también contribuye a ralentizar la absorción de carbohidratos, por lo que nuestro cuerpo retiene energía durante más tiempo sin necesidad de comer más.

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