Patatas fritas perfectas: los trucos definitivos

Crujientes a la vez que tiernas. Las patatas fritas perfectas no son tan fáciles de conseguir y por eso te damos los tips necesarios para que te queden de ensueño. Te lo avisamos: ¡vas a querer repetir!

Son la guarnición perfecta y un básico en nuestra cocina. Las patatas quedan bien en cualquier plato y especialmente si son fritas, para acompañar carnes, pescados… ¡y lo que se te ocurra! Este tubérculo, a pesar de evitarse en numerosas dietas por su contenido en carbohidratos, posee numerosas propiedades que lo hacen beneficioso para nuestra salud.

Aparte de ser uno de los alimentos más saciantes, la patata presenta un alto contenido en potasio (ayudando a controlar la presión sanguínea), son ricas en antioxidantes y vitaminas B y C. Además, su versatilidad permite que podamos disfrutar de ellas cocidas, al horno, al vapor, fritas… Ahora bien, ¿cómo conseguir las patatas fritas perfectas? Aquí te dejamos nuestros tips estrella.

La importancia del aceite

El aceite de oliva virgen extra es uno de nuestros imprescindibles, pero si lo prefieres puedes utilizar aceite de orujo de oliva. Esta variante es ideal para las frituras por su resistencia a las altas temperaturas y además, forma una película sobre la patata haciendo que ésta absorba menos cantidad de aceite durante el cocinado.

A la búsqueda de la patata ideal

En España disponemos de más de 150 variedades de patata… Y es normal perderse con tal cantidad. Para que nuestras patatas fritas resulten irresistibles, debemos tener en cuenta que su consistencia y sabor depende de su momento de recolección. 

Así, distinguiremos entre patatas tardías (de piel muy gruesa y oscura, ideales para guisos y purés), semitardías (recogidas en el momento cumbre de su maduración, ‘sirven’ para todo y pueden funcionar bien para freír) y nuevas. Estas últimas son nuestro objetivo. Se recogen antes de que el proceso de maduración haya terminado, por lo que son más pequeñas y su piel es más fina. Como tienen más agua, su valor calórico es menor que el de las patatas tardías.

Respecto a las variedades y para conseguir la patata frita perfecta, mejor decantarse por la Agria (muy amarilla y con pocos azúcares). Con ella conseguiremos esa textura crujiente por fuera y tierna en el interior. Algo menos conocidas son la Bintje, Baraka y Nagore, ideales también para freír.

Ojo al corte y la temperatura

Para que el resultado sea homogéneo, es primordial que todas tengan un grosor similar. Se pueden cortar en tiras de 1 centímetro de grosor y después retirarlas a un recipiente (durante 5 minutos) con agua fría para que liberen el almidón.  

Tras escurrirlas, procedemos a freírlas. Elijas el método que elijas (freidora o sartén), es necesario añadir una abundante cantidad de aceite y calentarlo a 140º. Si os decantais por la sartén, al colocar las patatas tendrán que burbujear constantemente, pero nunca humear.

Tras 4-5 minutos, las patatas estarán ligeramente doradas y es el momento de apartarlas para subir un poco más la temperatura del fuego. Debe alcanzar unos 180º aproximadamente, y dejarlas durante otros 2-3 minutos (¡siempre vigilando para que no se quemen!). Después, retiramos y colocamos en un plato sobre papel de cocina para que éste absorba el exceso de aceite. Añadimos sal al gusto… ¡Y voilá! Patatas fritas perfectas y de película. ¡Una ración extra grande marchando!

leonor nieto garcia

Leonor Nieto García

¿El mejor plan? Salir de cañitas y pinchos. Periodista y Community Manager amante del buen comer, de compartir plato y experiencias y brindar con alegría por las cosas buenas.

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