Qué es el chutney y cómo puedes preparar uno: receta básica

Si te apasiona el sabor picante tanto como a nosotros, es muy posible que el chutney pueda convertirse en una de tus salsas preferidas. Y es que prepararlo es tan sencillo como su sabor tan delicioso.

Aunque el chutney es ampliamente conocida como un condimento original de la India (donde de hecho nació), el concepto ha pasado a extenderse por todo el mundo, hasta transformarse y adaptarse a los gustos locales de cada país. De hecho, el término ‘chutney’ proviene del chatni de las Indias Orientales, donde significa “fuertemente condimentado”, lo que da una idea de la maravillosa salsa ante la que nos encontramos.

Efectivamente, el chutney es una salsa más o menos picante, que generalmente consiste en una mezcla de vinagre, frutas picadas, especias y azúcar, todo ello cocinado en trozos ligeramente grandes. Aunque la mayor parte de los chutneys son picantes, es tremendamente sencillo alterar o ajustar el factor cuando lo preparamos en casa.

No debe ser confundida con una salsa picante en sí, dado que una de las principales particularidades del chutney es su textura, al tener una consistencia mucho más gruesa, similar a una conserva, y en la mayoría de las ocasiones suele incluir alguna fruta.

Cuáles son los principales ingredientes que se usan al hacer chutney

Aunque es cierto que el chutney tiene una base de fruta como característica principal, también es posible utilizar una amplia diversidad de verduras que, precisamente, no se caracterizan por ser dulces. Así, una vez comprendamos el concepto básico, es perfectamente posible experimentar no solo con cualquier variedad de fruta, sino de verduras.

De hecho, ¿sabías que existen miles de combinaciones posibles? Aún cuando las posibilidades sean simplemente infinitas, sí existen algunos sabores comúnmente asociados al chutney.

Es el caso del jengibre, la canela, la nuez moscada, la canela, el cardamomo, la pimienta de Jamaica, uvas pasas, mangos, tamarindos, cítricos, durazno, albaricoque, cilantro, cebolla, menta y ajo.

Pero no son las únicas opciones (ni mucho menos los únicos ingredientes). Hay muchas versiones innovadoras que incluyen el uso de piña, calabaza, membrillo, coco, escaramujo, zanahorias o ciruelas. Por lo que la elección de un ingrediente principal, u otro, dependerá directamente no solo del sabor que deseemos que tenga, sino de con qué alimento lo vamos a acompañar. 

Algunos conceptos básicos útiles a la hora de hacer chutney

Aunque cada receta de chutney varía un poco, existen una serie de conceptos básicos que deben ser tenidos en cuenta, sobre todo antes de ponernos manos a la obra y comenzar. Toma nota:

  • Qué frutas escoger. Son ideales las frutas con carne firme, y que además se encuentren poco maduras. Un buen ejemplo son las manzanas, albaricoques, nectarinas, pera, plátanos, duraznos o mangos verdes. No se recomienda usar frutas suaves y con sabores delicados, como las fresas, las frambuesas o similares, dado que acabarán dando como resultado un chutney con poco sabor (y no nos encontraríamos ante un condimento que cumpla originalmente con sus principales cualidades organolépticas).
  • Frutas secas. También es posible utilizar algunas frutas secas, dado que tienden a conservar su textura durante el proceso de cocción. No obstante, es necesario compensar su sabor agrio con azúcar y especias.
  • A la hora de picar las frutas o verduras. Es recomendable tratar de hacerlo siempre con cuidado, ni demasiado grandes (dado que no la salsa no se podrá esparcir y no tendrá una textura suave), ni demasiado pequeñas (dado que se convertirán en papilla). 

Receta básica de chutney de mango

El chutney de mango es una de mis salsas picantes preferidas, porque el sabor dulce, tropical y exótico del mango se combina a la perfección con el resto de sabores fuertes y ligeramente ácidos. Además, es muy fácil de hacer.

Ingredientes:

  • 6 mangos maduros pero firmes
  • 500 ml de vinagre blanco
  • 450 g de azúcar
  • 2 cucharaditas de semillas de cilantro
  • 1 cucharada de semillas de comino
  • 2 cucharaditas de sal
  • 10 vainas de cardamomo
  • ½ cucharadita de pimienta de cayena
  • ½ cucharadita de cúrcuma
  • 3 dientes de ajo machacados
  • 1 trozo de jengibre pequeño rallado
  • 1 chile rojo

Preparación:

  1. Pela los mangos con cuidado y corta la carne en trozos pequeños (del tamaño de un arándano). Vierte el vinagre junto con el azúcar en una cacerola grande y cocina a fuego lento, removiendo hasta que el azúcar se haya disuelto completamente. Una vez disuelto, aumenta el calor y deja que burbujee durante 8 a 10 minutos, hasta que comience a reducirse un poco.
  2. Mientras tanto, pon el comino, el cilantro y el cardamomo en una sartén al fuego, y tuesta un poco hasta que estén aromáticos.
  3. Coloca las especias en un mortero y aplástalas con suavidad, dejando las semillas con un poco de textura. Retira las vainas de cardamomo, dejando únicamente las semillas en la mezcla de especias.
  4. Agrega las especias a la mezcla de vinagre junto con los mangos, el jengibre rallado y los dientes de ajo machacados, y también la sal. Cocina a fuego medio durante 1 hora y 35 minutos, hasta que esté espeso y tenga consistencia de almíbar. Luego, pasado este tiempo, deja que repose durante 10 minutos.
  5. Transcurrido el tiempo pasa a 2 o 3 frascos previamente esterilizados mientras la salsa está aún caliente. Sella los frascos y deja que se enfríen. Añade etiquetas con la fecha de envasado (importante para saber cuándo la hemos elaborado), y almacena en lugar fresco y seco. 

Consejos: Correctamente almacenado, el chutney puede conservarse bien hasta un máximo de 2 años. De hecho, suele tener un mejor sabor después de pasados unos meses, cuando el sabor se haya suavizado y fundido.

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