Si te gustan los embutidos, dale una oportunidad al farinato

Este embutido de varios ingredientes y su sabor tan especial tiene en Ciudad Rodrigo su bello lugar de origen.

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Embutido (Foto: iStock)

En este mundo globalizado donde todo está tan conectado, se han perdido algunas emociones que se sentían a la hora de viajar que tienen que ver con la gastronomía local. Es verdad que todavía se mantiene, en general, esa ilusión por comerte una fabada cuando vas a Asturias o por montar un viaje exprés al pueblo manchego donde hacen tu queso favorito, ese que no había forma de encontrar en las ciudades, pero ya no es 100% necesario tener que ir al lugar autóctono de la receta o del producto en cuestión. Esto no tiene que ser malo, al revés, ya que el compartir siempre suele ser sinónimo de enriquecer, pero sí ha hecho que se pierda ese puntito de encanto en la relación entre viajar y gastronomía que generaba el no poder acceder a ello de forma habitual.

Por eso, al menos a nosotras, se nos ilumina la cara cuando descubrimos que todavía quedan muchos placeres culinarios semiocultos repartidos por toda la geografía española. Ese momento en el que entras en el comercio local en busca de productos locales, los cuales varían evidentemente en base a la zona en la que te encuentres, y lees un nombre que no te suena de nada, es especial. Si te gusta comer y, sobre todo, probar, sabrás perfectamente a qué sensación nos referimos.

Un queso de producción local, un vino del que se producen muy pocas botellas, productos de panadería hechos con mimo, paciencia e ingredientes naturales, y por supuesto embutidos. Si encuentras algún producto desconocido, es un tesoro, y como tal lo tratas: te llevas un cargamento para casa. Desgraciadamente, cada vez ocurre menos, pero en los tiempos de Instagram quedan joyas por descubrir. Una de ellas, el farinato. ¿Sabes lo que es?

¿Qué es el farinato?

El farinato es un embutido que nace de la combinación de varios ingredientes, entre ellos la grasa de cerdo. Sí, aunque parezca imposible, uno más. Pero el farinato es especial porque no se ha popularizado tanto a nivel nacional como sí lo han hecho morcillas, chorizos y demás productos de origen porcino. También lo es por su procedencia, toda una garantía, ya que se trata de un embutido salmantino, concretamente de la histórica villa de Ciudad Rodrigo, a cuyos habitantes se les llama de forma cariñosa como al producto del que tan orgullosos se sienten: farinatos –más sencillo de pronunciar y recordar para un forastero que el original, mirobrigenses

 Si en esta vida tuviéramos que elegir quedarnos con un único embutido, muchos de nosotras apuntaríamos a la provincia de Salamanca, que tantas alegrías regala a los amantes de este tipo de productos ibéricos -desde 2007 existe la marca de garantía ‘Farinato de Ciudad Rodrigo’, que protege su elaboración con cerdos ibéricos-.

Los mejores chefs lo saben y por eso hace tiempo que incluyen el farinato en sus recetas creativas, y en la zona es un producto muy conocido, entre otras cosas porque tiene un peso histórico sobresaliente en la región, pero sigue siendo uno de esos pocos productos por descubrir allende de la frontera de la que es oriundo.  

Sabor especial

Es curioso que todavía no lo haya hecho porque su sabor es realmente especial, distinto a lo que seguramente hayas degustado anteriormente. El motivo es su composición a base de pan, la mencionada manteca de cerdo, pimentón, cebolla y especias como el comino y el anís. El resultado una vez cocinada la mezcla es la de una masa homogénea con un intenso color rojizo que se embute en tripa de vaca y se ata a ambos extremos para facilitar su almacenamiento, como se hace con las sobrasadas y demás productos regionales elaborados a partir de la matanza del cerdo.

Originalmente se consumía acompañado de huevos fritos, pequeña bomba gastronómica que sigue siendo un divino pecado para muchas personas, pero el farinato ofrece más posibilidades en la cocina, tal y como se puede ver en el recetario difundido por la Diputación de Salamanca, al que se puede acceder de forma totalmente gratuita.

Ya conoces el producto y tienes a mano una batería de opciones para cocinarlo, pero te falta lo más importante, el producto, así que pocos planes mejores que preparar una escapada de fin de semana que combine turismo histórico con gastronomía local. Afortunadamente, viajar en busca del farinato te permitirá disfrutar de Ciudad Rodrigo. Su imponente muralla medieval te espera con el tesoro del farinato a buen recaudo.

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