Día de la tapa: descubre los orígenes de esta tradición

A todos nos encantan pero ¿de dónde vienen?

Podría decirse que las tapas van implícitas en el ADN de los españoles, acompañando nuestras bebidas y muchos de nuestros momentos felices. Las tapas son tan importantes que la asociación gastronómica Saborea España anima cada año a los hosteleros de nuestro país a celebrar el 'Día de la tapa' el tercer jueves de junio.

El orígen de las tapas

En primer lugar, echemos un vistazo al diccionario. La Real Academia Española define las tapas como “pequeña porción de algún alimento que sirve como acompañamiento de una bebida”. Hay muchas versiones acerca del origen de las tapas, la mayoría de ellas estrechamente relacionadas con personajes de la monarquía española.

Se cuenta que la primera vez que se utilizó el término, la tapa se ceñía a otro de sus significados y sirvió literalmente para cubrir la parte superior de un recipiente. Esta anécdota se remonta al siglo XIX, cuando Alfonso XIII visitó Cádiz, ciudad que se caracteriza entre otras cosas por sus fuertes vientos. El monarca se detuvo a descansar en una venta y pidió una copa de Jerez, pero los fuertes vientos hacían que el vino se llenase de arena. Para solucionar esto, al camarero se le ocurrió colocar un trozo de jamón sobre la copa de vino, explicándole al soberano que el jamón cumplía una función de tapa para impedir que el polvo entrara en su bebida. Al rey le gustó tanto esta alternativa que pidió que la siguiente copa también incluyera tapa.

Otra versión similar acerca del origen de la tapa data del reinado de Felipe II, a mediados del siglo XVI. Al parecer este rey solía frecuentar las obras que tenían lugar en el monasterio del Escorial para ver los avances, y los taberneros lo recibían por el camino con copas de vino cubiertas con una loncha de jamón serrano con el mismo propósito: evitar que el polvo entrara en las bebidas.

También se cree que los inicios de la tapa tienen lugar bastante antes, esta vez durante el reinado de Alfonso X El Sabio. Se cuenta que este monarca sufría de muchos dolores y su médico le recomendó beber vino para paliarlos. Para reducir los efectos del alcohol, el rey decidió acompañar el vino con pequeños tentempiés. Al parecer, le gustó tanto la idea que mandó que en Castilla las bebidas se sirvieran siempre con una porción de comida.

Los comienzos de la tapa también se han relacionado con la época en la que los Reyes Católicos gobernaban España. Se dice que en las tabernas abundaban las peleas entre los conductores de coches de caballos que paraban a descansar a causa de los efectos del alcohol. Para calmar las trifulcas, los taberneros fueron obligados a servir una porción de comida que los clientes estaban obligados a comer antes de beberse el vino o la cerveza para evitar que se pusieran demasiado ebrios y acabaran peleándose.

Ninguna de estas versiones se ha confirmado como oficial, pero lo que sí sabemos es que las tapas han evolucionado muchísimo desde aquellos trozos de jamón sobre las copas reales, hasta convertirse en una deliciosa seña de identidad de nuestro país y en un importante elemento cultural que nos diferencia y, sin duda, nos enriquece.

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