Affogato, el postre italiano para los amantes del café

Se parece mucho a nuestro famoso blanco y negro, y es una delicia con la que los italianos acaban sus comidas.

Affogato
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Hay recetas que son un auténtico chollo culinario. Ricas, vistosas, fáciles de hacer y sorprendentes por lo desconocidas que son para los comensales no expertos. Es el caso del affogato, un postre italiano que probablemente desconozcas. Nunca es tarde para conocer semejante manjar.

Mínimo esfuerzo y máxima recompensa. Este podría ser el resumen que mejor explique en qué consiste el affogato, “ahogado” en castellano. Dos ingredientes tienen la culpa: un café expreso de tueste molido y helado de vainilla. Nada más, pero cuidado, tampoco nada menos. Si alguno de los dos productos no está a la altura, el affogato será el cocinero...

Habrá veteranos que al leer en qué consiste esta receta habrán recordado al mítico blanco y negro, el café solo con helado de leche merengada al que sus fans le suelen poner medio bote de canela por encima. De hecho, el blanco y negro también se puede hacer con helado de vainilla. En cualquier caso, en España no se disfruta como postre, sino más bien como un dulce a deshora, después de comer, a media tarde o incluso después de cenar, a la “hora del heladito veraniego”. 

Claves para que salga delicioso

De vuelta al affogato, un concepto que da mucho juego a los chefs de primer nivel para explorar a partir de su sencilla base, es fundamental que el café sea de calidad. Nada de cápsulas, por mucho que valgan a precio de oro. Prepara tu cafetera italiana con un café aromático e intenso al que suavizar con la bola de helado de vainilla, que debe tener un tamaño proporcionado para que no sea vainilla bañada en café.

Del mismo modo, el helado ha de estar a la altura del café. Y no es un asunto fácil de resolver este porque en el mercado existen muy pocos helados de vainilla de calidad. Lo mejor si no quieres hacerlo casero es acudir a tu heladería artesanal de confianza y pedir medio litro para llevar y así tener para varios affogatos.

Hay quien sobre ello añade una gotita de un licor amaretto o crema irlandesa para darle un toque distinto o quien prefiere obviar el alcohol y apostar por los frutos secos muy machacados para servir por encima, enriquecer el postre y de paso decorarlo. Menos saludables que estos pero más dulces son las galletas, que machacadas pueden hacer la misma función. Los italianos le pondrían sus galletas amaretti, una delicia, pero un consejo ahora que no nos leen nuestros compañeros mediterráneos es ponerle galleta spéculoos, tipo Lotus para que nos entendamos todos. Ese toque a canela es la guinda perfecta.

Cuando lo sirvas, hazlo por separado y en la mesa donde se vaya a disfrutar. Así permitirás a cada persona que se eche lo que quiera tanto de helado como del resto de acompañamientos mencionados y se podrá consumir en perfecto estado, cosa que de lo contrario no sucedería porque el café debe estar recién hecho. 

Rubén García

Rubén García

Durante años me dediqué a la comunicación deportiva, pero me di cuenta a tiempo de que en mi otra gran pasión, la gastronomía, no era tan alto el riesgo de sufrir esguinces de tobillo. Ser "entrenador personal" del paladar es mucho más placentero. Yo me lo guiso, yo me lo como, y de paso lo comparto, porque las comidas inolvidables son las que se disfrutan en buena compañía.

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