Cómo hacer la tarta de zanahoria perfecta

Es una de las reinas de la repostería americana pero no es tan fácil como parece.

tarta
Tarta (Foto: iStock)

Llegó como una de las reinas de la repostería norteamericana. Parecía una moda pasajera pero nos ha conquistado. Hay que reconocerlo, los yankees también hacen sus cositas ricas en la cocina, sobre todo cuando se trata de darle dulzor a la vida. Hablamos de la tarta de zanahoria, que ya tiene un hueco en la carta de postres de muchos restaurantes clásicos, justo al lado de la tarta de queso, el coulant de chocolate o el tatín de manzana. Si algo está tan rico, para qué cambiarlo, ¿verdad? 

Sin embargo, aunque es evidente que la carrot cake ha está aquí para quedarse, con ella todavía hay debate y dudas sobre cómo hacer la versión perfecta. No es que con los otros platos citados no pase -véase el debate entre los que prefieren las tartas de queso fluidas, semilíquidas, y aquellos que las prefieren cuajadas-, pero la falta de bagaje en la cocina española con esta receta deja más espacio para el debate, al que nosotros queremos aportar nuestro granito de arena.

En búsqueda del equilibrio

Tarta de zanahoria
Tarta de zanahoria (Foto: iStock)

Lo vamos a hacer confesándote uno de nuestros secretos mejor guardados: la combinación que más nos gusta de las muchas que hemos probado. Es una página de oro dentro de libro de recetas. No quiere decir esto que tiene que gustar a todo el mundo por igual, por supuesto, pero es de los postres sobre el que más seguros estamos de haber alcanzado el equilibrio perfecto después de mucho probar (y disfrutar).

La palabra equilibrio en repostería tiene un valor incalculable porque cualquier postre, y una tarta de zanahoria en concreto también, debe dar valor al punto dulce justo. Es muy sencillo pasarse y desequilibrar todo el plato. Y con la tarta de zanahoria, que bien hecha tiene muchísimos matices además del dulce, esto es un error definitivo, que se nota en el paladar enseguida además. Esto no ocurre con la nuestra, y por eso estamos tan orgullosos de poder compartirla, convencidos de lo rica que está. 

Cómo conseguir jugosidad en el bizcocho

Para hacer el bizcocho, lo más cómodo es utilizar un robot si dispones de él en casa. Si no lo tienes, tendrás que trabajar manualmente un poquito más, pero el resultado hará que haya merecido la pena. Los pasos son sencillos: primero debes triturar la zanahoria y reservar. Mezcla bien por otro lado el azúcar, los huevos y la vainilla, y a continuación añade la zanahoria y el aceite. De nuevo, vuelve a trabajar la mezcla para que se integre, y solo cuando eso ocurra, añade la levadura, la harina, el bicarbonato, la canela, la nuez moscada, las nueces y la pizquita de sal. Vuelve a integrarlo todo a base de trabajar la mezcla, ya sea con un robot de cocina o a mano. 

Cuando te haya quedado una textura homogénea y bien integrada, con los tropezones de la nuez y la zanahoria como únicos “accidentes”, la mejor opción para meterla en el horno es repartirla en dos moldes. Dependiendo de las condiciones y características de tu horno, bastará con dejarlo entre 35 y 45 minutos a 170-180º. Nos da siempre algo de respeto recomendar cifras exactas porque cada horno es un mundo así que contrólalo de forma visual y cuando lo saques clava algún utensilio de cocina tipo brocheta o un tenedor pequeño con cuidado para comprobar si sale limpio. Si no tiene restos, es que por dentro está listo el bollo.

En caso de que hayas hecho un único bollo, las condiciones de horneado cambian porque necesitará más potencia para que el calor penetre en el interior, que es una capa más gruesa, y luego abrirlo con la ayuda de un cuchillo que te permita hacer el corte que necesitas sin estropear la tarta. 

El secreto del frosting

Tarta de zanahoria
Tarta de zanahoria (Foto: iStock)

En esa búsqueda por encontrar el sabor sin depender tanto del dulce, nosotros utilizamos el mismo frosting para la cobertura, y apenas le incorporamos azúcar. Como mucho 50 gramos de azúcar glass. El aporte dulce se lo da, sobre todo, el chocolate blanco. Esto no es lo habitual, puesto que los frosting de estas tarta suelen llevar más azúcar además del chocolate blanco. El nuestro es un truco para aquellas personas que prefieran menos dulzor y, de paso, reducir algo el consumo de azúcar en la receta

Además, hay muchas personas que prefieren hacer un frosting a base de queso crema exclusivamente para el interior de la tarta y preparar otro de chocolate blanco y naranja para el exterior. Como esto no es una fórmula matemática, puedes explorar ambas vías a ver cuál te convence más. Que a nosotros nos guste más la de utilizar el mismo para las dos partes no quiere decir que tenga que ocurrir lo mismo contigo. 

Lo que sí te recomendamos hacer es incluir una buena parte del frosting que hagas mezclando los ingredientes de la receta que te hemos facilitado en el centro de la tarta, para que esta quede mucho más jugosa que si solo lo repartes por el exterior de la misma. El bocado es muchísimo más gustoso con una buena capa intermedia de frosting. 

Ingredientes para el bizcocho

  • 350 gramo zanahorias limpias
  • 3 Huevos medianos
  • 300 gramos azúcar, ajustables al gusto según el dulzor que quieras aportar a la receta
  • 1 cucharadita pequeña de esencia de vainilla
  • 300 gramos de aceite de girasol (cantidad ajustable, tanto por arriba como por abajo, al gusto)
  • 350 gramos harina de repostería
  • 16 gramo levadura química, 1 sobre o 2 cucharaditas generosas
  • 2 cucharadita bicarbonato sódico, cucharadita de postre
  • 2 cucharadas pequeñas de canela
  • 1 cucharada pequeña de de nuez moscada
  • 30 gramo nueces
  • Piel de naranja rallada
  • 1 pellizco sal

Ingredientes para el frosting

  • 50 gramos de mantequilla, a temperatura ambiente
  • 80 gramos de chocolate blanco
  • 400 gramos de queso crema, tipo Philadelphia
  • Zumo de naranja
  • Opcional: 50 gramos de azúcar glass
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