Cómo preparar las tortitas clásicas para celebrar el Pancake day

Te contamos cómo hacerlos en casa y saciar ese antojo que te aparece de vez en cuando con este dulce tan apetecible.

El martes de Carnaval se celebra en el mundo anglosajón, coincidiendo con el inicio de la Cuaresma, el Pancake Day, también conocido como Pancake Tuesday o Shrove Day. Por este motivo es muy probable que en los últimos días no hayas parado de ver tortitas en tu perfil de Instagram si sigues a muchas cuentas de Estados Unidos.

Ya sabemos que la comida entra por los ojos, y si es dulce la elaboración en cuestión, este efecto se multiplica por dos. ¿Tienes antojo de pancakes después de varios días viéndolos sin parar? Estás en la pieza correcta porque te vamos a enseñar a hacer la receta clásica después de contarte brevemente su historia. 

Origen de las tortitas

Curiosamente, las tortitas, pese a que son una receta dulce muy típica en Estados Unidos y en Reino Unido, se trata de una elaboración que está vinculada, según la versión más extendida, a las tradiciones religiosas de la iglesia católica.

Esta versión apunta que tiene su origen en la prohibición durante la cuaresma de productos de origen animal como la carne, la manteca, los huevos, el queso o la leche. Algunos de estos ingredientes se permitieron varios siglos más tarde, pero para entonces ya existía una versión de las tortitas elaborada con harina de trigo y agua. Cuando se le añadió leche, huevos y manteca a esta base, surgieron los pancakes o tortitas tal y como los conocemos hoy. Estos ya se preparaban el primer martes de ayuno de Cuaresma durante la Edad Media, de ahí que la tradición se haya mantenido hasta nuestros días. 

La prueba de que esta teoría parece cierta es que los pancakes tienen versiones por todo Occidente. No dejan de ser el mismo concepto los crepes franceses, una versión muy fina, la masa típica de los cannoli italianos, la versión alemana a base de patata. Hasta en la Europa del Este existen elaboraciones similares, como es el caso de los famosos blinis rusos.

Algunas de estas preparaciones, como los citados blinis, se disfrutan sobre todo con ingredientes salados a diferencia de los pancakes, que en Estados Unidos se suelen tomar mermeladas, sirope de chocolate, edulcorantes como el sirope de arce, crema de cacahuete o frutas, entre otros ingredientes.  

Receta clásica

El pancake de toda la vida es una masa muy sencilla elaborada a base de huevos, harina, leche y mantequilla. La harina tradicional de trigo es la que se utiliza en la receta original, pero ya existen alternativas con otros tipos de harina. Por ejemplo, la integral o la de trigo sarraceno.

También hay recetas que incluyen levadura en polvo, pero la más básica ni siquiera la lleva. Sí un poquito de sal, ingrediente que no falta en la receta de los pancakes clásicos de The New York Times, una referencia en materia culinaria para descubrir el recetario anglosajón. 

Dado que nuestro objetivo es enseñarte a hacer pancakes de la manera más sencilla y fiel a su origen, la hemos simplificado al máximo. A partir de esta base que te proponemos, es cuestión de que experimentes y encuentres tu versión favorita, pero esta base es la imprescindible. 

Ingredientes:

Necesitas 100 gramos de harina común, un huevo grande, 300 ml de leche, una pizca de sal y mantequilla derretida, para freír, o aceite de oliva en su defecto. Puedes multiplicar las proporciones en función de la cantidad de tortitas que quieras preparar. 

Paso a paso: 

  1. Tamiza la harina y una pizca de sal en un bol. Haz una especie de agujero o cráter en el centro con el dorso de una cuchara, rompe el huevo y vierte dentro la mitad de la leche también. Bate todo hasta tener una masa espesa y sin grumos y ve añadiendo el resto de la leche poco a poco.
  2. Derrite mantequilla en una sartén acorde con el tamaño de los pancakes y vierte dos cucharadas de la masa en la sartén, previamente inclinada para facilitar este paso.
  3. Cuando la masa cubra la base, cocina a fuego medio de 30 segundos a un minuto hasta que estén doradas por debajo.
  4. Dale la vuelta con una espátula y cocina por el lado opuesto. 
Rubén García

Rubén García

Durante años me dediqué a la comunicación deportiva, pero me di cuenta a tiempo de que en mi otra gran pasión, la gastronomía, no era tan alto el riesgo de sufrir esguinces de tobillo. Ser "entrenador personal" del paladar es mucho más placentero. Yo me lo guiso, yo me lo como, y de paso lo comparto, porque las comidas inolvidables son las que se disfrutan en buena compañía.

Continúa leyendo