Crema de coco: el mejor acompañamiento para tus postres

Ligera y suave, es perfecta para rellenar cupcakes, hojaldres y tartas. ¡Así se prepara!

crema de coco
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Al igual que ocurre con el dulce de leche, la crema pastelera, la nata, la crema de yogur o la crema de limón, la crema de coco es una de esas elaboraciones muy ligeras y de un sabor muy dulce, perfecta para rellenar tartaletas y cupcakes, hojaldres, pasteles, bizcochos, croissants… y otras muchas delicias propias de la repostería. También se puede servir por separado, o como un acompañamiento de frutas y helados. ¡Sus posibilidades son casi infinitas!

Si te gusta el sabor suave de esta fruta tropical tanto como a nosotros, te alegrará mucho saber que la crema de coco es realmente fácil de preparar, y una forma sencilla de disfrutar de algunos de los nutrientes de esta fruta (que con mucha fibra y minerales, es un potente antioxidante). Ahora te proponemos una receta muy sencilla para que aprendas a elaborarla de forma casera en menos de 20 minutos. ¡Toma nota de los pasos!

Ingredientes que necesitas

  • 3 yemas de huevo
  • Medio litro de leche
  • 50 gramos de coco rallado muy fino.
  • 100 gramos de azúcar
  • 2 cucharadas de maizena (o unos 50 gramos)

Cómo preparar crema de coco en casa

Para empezar añade medio vaso de leche y el coco rallado a un cazo al fuego. Mientras esto se hierve, añade a un bol grande la maizena, otro medio vaso de leche, las yemas de huevo y el azúcar. Bate todo bien con unas varillas, para conseguir una textura homogénea.

crema de coco
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Cuando la leche del cazo al fuego rompa a hervir, retírala y viértela en el bol anterior con la maizena y resto de ingredientes batidos. Remueve todo bien y vuelve a añadir toda la mezcla al primer cazo. Cuece la crema a fuego lento de nuevo, moviendo todo con las varillas hasta que la crema de coco empiece a estar espesa, como la crema pastelera, y sea de un color blanco.

Después de unos minutos viértela a un recipiente y cúbrela con un poco de papel film transparente para evitar que le salgan grumos o que se forme una película en la superficie. Déjala enfriar en el frigorífico un par de horas -para que se vuelva todavía más densa y espesa- ¡y lista para tomar! Con ella puedes rellenar hojaldres, tartas y todo lo que te propongas o incluso puedes servir la crema en un vasito como acompañamiento de otros postres. ¡Está tan deliciosa que se puede comer también a cucharadas!

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