Las natillas con arándanos más ricas que probarás nunca

Cremosas, suaves y fáciles de preparar. ¡No te pierdas esta receta de natillas con arándanos que te proponemos!

¿Te gustan las natillas tanto como a nosotras? Este postre lácteo es uno de lo más famosos -y queridos- de toda la gastronomía española. Quizás porque todos recordamos las que preparaban nuestras abuelas, porque nos recuerdan a nuestra infancia, o directamente, por su sabor suave y su textura tan cremosa, muy agradable en el paladar.

Las natillas básicas se preparan con leche, yemas de huevo, azúcar y aromas como la vainilla o el limón. Una receta fácil a la que después se le pueden añadir otros ingredientes o complementos como galletas María o frutos secos. Ahora te proponemos elaborar unas rematadas con arándanos y canela molida, una combinación que se convertirá rápidamente en tu nueva favorita. ¿Interesada en conocer la receta? Puedes prepararla rápidamente en menos de 30 minutos y con ella sorprender a tus invitados o darte un capricho dulce. ¡Toma nota de su elaboración!

Ingredientes que necesitas:

  • 1 litro de leche (a tu elección)
  • Una tazita de azúcar
  • 1 varita de canela en rama
  • 1 cáscara de limón
  • 3 yemas de huevo
  • 1 vaina de vainilla o azúcar vainillada
  • Arándanos
  • Una pizca de canela molida
  • 3 cucharadas de maizena

Paso a paso:

Para empezar, diluye la maizena en un vaso mediano de leche. Mientras tanto, calienta el resto de la leche en un cazo al fuego junto con la varita de canela y la cáscara de limón. Pasados un par de minutos abre la vaina de vainilla y raspa su interior sobre el cazo, para que la mezcla coja más sabor.

Por otro lado, en otro recipiente grande, separa las yemas de las claras de los huevos y bate las yemas con el azúcar durante un par de minutos.

Incorpora la maicena diluida en el vaso a la leche templada del cazo, y después, la mezcla de las yemas y el azúcar. Coloca el cazo al fuego de nuevo y remueve bien todos los ingredientes para que se integren, hasta que consigas la textura de las clásicas natillas, de color amarillo pastel.

Para terminar vierte la crema en diferentes tarritos o vasos, alísala con la base de una cuchara y remata el postre colocando unos arándanos frescos sobre su superficie y espolvoreando con un poco de canela molida. Deja enfriar las natillas un par de horas en la nevera… ¡y a disfrutar de ellas! Te encantará su sabor suave y el toque ácido de los arándanos. ¡También puedes utilizar frambuesas!

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