¿Por qué mi bizcocho no sube?

Si te ha quedado el bizcocho muy abombado o muy seco, te damos trucos para que no te vuelva a ocurrir.

Seguro que te ha pasado estar preparando una receta paso a paso con toda la dedicación y en el último momento se te estropee. En muchas ocasiones, estás siguiendo una receta y todo parece bien, pero lo sacas del horno y es un auténtico desastre. Si a ti también te ha pasado que no te sube el bizcocho, no te desesperes porque es completamente normal. Por ello, hoy te explicamos por qué ocurre esto. 

La repostería es muy técnica, por lo que las cantidades, la temperatura de la cocción y los tiempos son exactos y primordiales. Un descuido en el control de alguno de estos factores o una mala calidad de los ingredientes puede estropear tu postre. Esto puede pasar en una tarta, un bizcocho o un cupcake, pero no te preocupes porque vamos a darte soluciones.

En primer lugar, debes escoger unos buenos ingredientes. Elige una  levadura que no esté caducada porque muchas veces permanece mucho tiempo en la despensa y no nos acordamos, ya que no solemos comprarlo a menudo. En el caso de la harina, escoge una de repostería.

Los ingredientes deben estar a temperatura ambiente, especialmente la mantequilla (textura pomada que no esté líquida ni blanda). Cuando vayas a comenzar tienes que revisar bien la receta y no improvisar. Un truco es dejar todos los ingredientes ya preparados para tenerlos a mano.

El horno debe estar precalentado unos 20 grados por encima de la temperatura de cocción marcada en nuestra receta. Este paso es muy importante porque cuando abrimos la puerta para introducir el bizcocho se baja la temperatura. Una vez tengamos el bizcocho en el horno, se debe marcar la temperatura correcta. 

Para mezclar los ingredientes, se debe de usar los secos por un lado y los líquidos por otro. Si no hay un equilibrio entre ambos, es probable que surjan problemas. Si hay un exceso de líquidos, la masa se hundirá cuando lo saquemos. Por el contrario, si el exceso es de secos, el bizcocho no subirá.

Los huevos serán una excepción a esta regla, ya que deben batirse con el azúcar. Esto dará mayor consistencia a la masa y soportará mejor el peso de los demás ingredientes. En primer lugar, bate las yemas con el azúcar y a continuación, incorpora las claras con movimientos envolventes

La harina debes tamizarla con un colador para que quede más esponjosa la masa y mézclala con la levadura adecuadamente. Para la batidora, emplea una con varillas para que se introduzca aire en la mesa y quede con más volumen y más esponjosa.

En el horno, la bandeja debe estar a media altura para que el calor se reparte adecuadamente arriba y abajo. Por último, nunca abras la puerta del horno hasta que no hayan pasado la mayor parte del tiempo de la cocción. La levadura trabaja con el calor, por lo que abrir la puerta reducirá su efecto. 

¿POR QUÉ NO HA QUEDADO COMO QUEREMOS EL BIZCOCHO?  

Nuestros trucos te darán la garantía de triunfar con el bizcocho. Si algo no ha salido bien, te contamos qué ha podido fallar durante el proceso.

Primero, si el bizcocho no ha subido suficiente, es posible que la mezcla de huevos y azúcar no esté bien montada. También puede ser que no hayas tamizado la harina y esté incorporada bruscamente. No obstante, el problema de ambos errores es que el aire no ha penetrado adecuadamente la masa.

Un bizcocho abombado en el centro se produce por un exceso de calor en el horno, mientras que uno hundido en el centro indica que la temperatura es inferior a la necesaria. En el último caso, el bizcocho estará probablemente crudo. Si pesa más de lo normal, suele llevar más grasa de la necesaria.

Si en el horno estaba bien y se hunde al sacarlo, el problema es que lo hemos sacado a una temperatura alta y lo hemos dejado en un sitio con corrientes de aire o frío. Recuerda dejar el bizcocho reposando en un sitio neutro. 

¿Sabías todos estos trucos? ¡Anímate a preparar tu bizcocho y triunfa con nuestros consejos! 

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