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Receta de mermelada de moras casera

De sabor dulce y ligeramente ácida, la mermelada de moras es una opción excelente como base para pasteles, sobre pan tostado con queso fresco, o como acompañamiento de yogures naturales.

Receta de mermelada de moras casera
Foto: Istock

¿Sabías que la temporada de moras se sitúa entre los meses de agosto y septiembre, pudiendo llegar incluso hasta principios de octubre? Pudiendo cogerlas fácilmente cuando pasamos un día divertido en el campo, es posible congelarlas para disfrutarlas todo el año, y utilizarlas incluso para la elaboración de una amplia variedad de recetas.

De hecho, aunque la temporada de moras es en realidad bastante corta, es perfectamente posible encontrar moras congeladas y otros frutos rojos en el supermercado, de manera que las podemos usar en la cocina durante todo el año, siempre que lo necesitemos.

Con su sabor dulce, pero ligeramente ácido, las moras son para muchos de nosotros un auténtico manjar. Al morderlas es muy posible que nos transporte inmediatamente a la infancia, mientras comíamos estas bayas silvestres directamente recogidas de las zarzas.

Y no hay nada como hacer una mermelada casera de moras para disfrutarlas todo el año. De hecho, una vez elaborada, podemos usarla fácilmente en preparaciones tanto dulces como saladas. Por ejemplo, es ideal añadir una cucharada de esta mermelada al yogur natural, o esparcirla sobre bases de pastel (como sustituto, por ejemplo, de las cerezas). O sobre pan con queso fresco.

Eso sí, es conveniente escoger fruta madura. Y, una vez cosechadas, es importante enjuagarlas bien para eliminar todas las impurezas.

Cómo hacer una mermelada de moras casera

Cómo hacer una mermelada de moras casera
Foto: Istock

Ingredientes:

  • 1,2 kg de moras
  • 1,2 kg de azúcar granulada
  • El jugo de un limón

Elaboración:

Comenzamos limpiando muy bien las moras. Partimos el limón por la mitad y lo exprimimos para obtener su jugo. Luego, en un cuenco grande, combinamos las moras, el azúcar y el jugo de limón, y los mezclamos muy bien.

Seguidamente, podemos una cacerola grande al fuego y añadimos todos los ingredientes. Y comenzamos a combinar la mermelada. Llevamos a ebullición. Y, a partir de ese momento, contamos entre 15 a 20 minutos.

Eso sí, 2 minutos antes del final de la cocción, trituramos muy bien las moras con la ayuda de una espumadera. Es conveniente verificar el punto de cocción vertiendo unas gotas en un plato frío, y luego inclinando el plato. Estará lista cuando la mermelada fluya sin problemas.

Una vez comprobado el punto de cocción, y una vez esté lista, vertemos inmediatamente en diferentes frascos de vidrio de mermelada. Los cerramos y les damos la vuelta sobre un paño limpio de cocina durante 1 minuto. Seguidamente, le damos la vuelta y esperamos hasta que se enfríen muy bien.

Cómo hacer una mermelada de moras con mantequilla

¿Sabías que existe la posibilidad de añadir un poco de mantequilla a nuestra mermelada casera de frutas? Es una opción útil para evitar que se forme espuma en la parte superior de la mermelada. Y, además, ayuda a conseguir un sabor algo más suave.

Ingredientes:

  • 3 kg de moras
  • 2 kg de azúcar glas
  • El jugo de 1 limón
  • 10 g de mantequilla

Elaboración:

Empezamos lavando muy bien las moras, con la finalidad de retirar cualquier resto de tierra que tengan. Luego, procedemos a escurrirlas muy bien. Las colocamos en una cacerola al fuego con un vaso y medio de agua. Cuando empiece a hervir, retiramos del fuego y pasamos la fruta por el molinillo de verduras, utilizando para ello la rejilla más fina que tengamos.

Seguidamente, volvemos a colocar el jugo a la cacerola, añadimos el azúcar glas (cuenta 1 kg de azúcar por cada 900 g de puré de moras), revolvemos para diluir el azúcar y reanudamos la cocción. 

Mientras tanto, partimos el limón por la mitad y lo exprimimos para obtener su jugo. Lo reservamos. Una vez alcance el punto de ebullición contamos 5 minutos, revolviendo constantemente. Eso sí, justo antes de dejar de cocinar, añadimos el jugo de limón y la mantequilla, lo que ayudará a evitar que se forme tanta cantidad de espuma.

Volvemos a remover y, finalmente, cuando haya adquirido la textura deseada, vertemos en frascos de vidrio previamente escaldados. Los cerramos inmediatamente y los colocamos boca abajo sobre un paño de cocina limpio, antes de darles la vuelta y dejar que se enfríen por completo.

Christian Pérez

Christian Pérez

Editor de Gaia Media Magazines y creador de revistas como Natursan, Vegveggies o Saludablementebien. Creador de contenidos especializado en nutrición, lifestyle y salud. Y lo más importante: Papá de 2 niñas

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