Vídeo de la semana

Tres postres del mundo en versión Superpilopi

No te pierdas las tres propuestas dulces que nos hace Superpilopi para viajar por el mundo a través del paladar. ¡Te encantarán!

Sergio Azogue, o más conocido en Internet como Superpilopi, ha saltado de su canal de Youtube al papel con el libro La vuelta al mundo en 80 recetas (editorial Oberon), donde nos propone 80 recetas del mundo para disfrutar de un viaje por las diferentes cocinas del mundo. Y es que a este youtuber le apasiona conocer distintas culturas y platos de otros lugares.

Su particular forma de hacer vídeos y de proponer recetas diferentes, siempre con un toque de humor y hablando de la historia de la cultura y la gastronomía del país en cuestión, le han hecho contar con una comunidad formada por más de 1 millón de suscriptores en Youtube. También cocina en directo a través de su canal de Twich , tiene casi 60 mil seguidores en Instagram, da talleres y acaba de estrenar libro.

Sergio siempre cuenta que empezó en esto sin ninguna intención de profesionalizarlo, su objetivo era “poder recordar dentro de unos años las recetas de su niñez”. Hizo vídeos que subió a Youtube y “la bola de nieve fue creciendo hasta hoy”.

Nos propone tres deliciosas recetas dulces de diferentes partes del mundo para hacer un viaje sin salir de la cocina. ¿Te vienes?

Dorayaki

El dorayaki es un delicioso dulce que consiste en un relleno entre dos «tortitas» esponjosas. Su nombre proviene de dora, la palabra japonesa para un «gong» (porque recuerda a su forma) y aunque se dice que sus orígenes son ancestrales… adoptó su forma actual a principios de 1900 cuando, según los informes, se hizo por primera vez como el nuevo invento de una confitería con sede en Tokio llamada Usagiya. La mayoría de los fans del manga y el anime pueden recordarlo como el bocado preferido del robot azul cósmico favorito de Japón: Doraemon, un personaje de la serie del mismo nombre estrenada en la década de 1970.

Ingredientes (para 6- 8 unidades):

  • 2 huevos
  • 50 g de azúcar
  • 1 cucharada de miel
  • 70 ml de agua
  • 200 g de harina
  • 5 g de levadura química
  • Pizca de sal.

Elaboración:

  1. Pon en un bol los huevos, el azúcar, la miel y con una batidora de varillas mezcla hasta tener una textura uniforme y espumosa. Cuando lo tengas, añade la mitad del agua y vuelve a batir para que se reparta perfectamente.
  2. Ahora añade la harina y la levadura sin tamizar ni nada. Sé que estás prestando atención, que eres bastante avispado y que te puedes imaginar lo que viene ahora… exacto, batir… cuenta la leyenda que los cocineros nos pasamos un 85 % de nuestra vida batiendo. No sé si es verdad, pero no seré yo quien lleve la contraria a las leyendas.
  3. Cuando tengas una textura uniforme, suave y sedosa, añade el resto del agua para que no sea tan densa y una pizca de sal para potenciar el sabor dulce. Vuelve a batir hasta integrar todos los ingredientes y el resultado ya será tu masa para dorayaki. Debe tener la consistencia de unas natillas, algo líquida pero espesa. Deja que repose durante media hora antes de continuar con la receta.
  4. Es importante que utilices una sartén antiadherente porque para cocinar los dorayaki apenas se utiliza aceite. Si tu sartén está vieja y maltratada por el tiempo… se te pegarán y me echarás a mí la culpa. Puedo soportarlo, pero no sé si tú puedes soportar no comer dorayakis hoy mismo. Tú decides.
  5. Pon la sartén a fuego medio con unas gotas de aceite bien esparcido por la superficie y con un cazo añade un poco de la mezcla justo en el centro. Yo utilizo un cazo para poner siempre la misma medida y que todos los dorayaki me salgan iguales. Al poner la masa en la sartén se extenderá formando un círculo que tendrá más o menos medio centímetro de grosor si la densidad es la apropiada.
  6. Deja que se cocine hasta que esté dorado, la forma de saber si ya puedes darle la vuelta es fijarse en la superficie y notar cuando empiezan a formarse agujeritos por las burbujas que suben y se acaban rompiendo. Se ve perfectamente, no te preocupes, lo vas a notar sin problemas.
  7. Mete una espátula o una espumadera por debajo y dale la vuelta al dorayaki. Solo tendrás que cocinarlo un poquito más hasta que la otra parte también se dore, luego retíralo y deja que repose hasta que baje a temperatura ambiente.
  8. Los dorayaki van rellenos. Se pone una de las tortitas que hemos cocinado, se unta con tu dulce favorito y se cierra con otra de las tortitas presionando ligeramente con la palma de las manos para que queden bien pegadas. La receta tradicional dice que hay que rellenarlos con anko (pasta de judías rojas), pero si no te gusta el anko puedes rellenarlos con Nutella, nata, crema pastelera o lo que se te ocurra.

Panna cotta

La panna cotta (literalmente «nata cocida») no se mencionó en los libros de cocina italianos hasta la década de 1960; y hoy en día se considera un postre tradicional piamontés (Piamonte, región del noroeste de Italia). Según Anna Del Conte, famosa escritora gastronómica y figura destacada de la cocina italiana, la panna cotta piamontesa clásica se sirve sola o acompañada por una mezcla de galletas de avellana y merengue italiano horneado, mientras que la versión del Valle de Aosta sabe una pizca a licor de melocotón y se adorna con coulis de frutos rojos. Cuanta palabrería y misticismo para algo que se llama literalmente nata cocida, ¿verdad? Veamos si lo merece. (Spoiler: SÍ).

Ingredientes (para 3 raciones):

  • 500 ml de nata
  • 2 hojas de gelatina neutra o 4g de gelatina en polvo
  • 100 g de azúcar
  • 1 vaina de vainilla (en su defecto extracto o pasta de vainilla).

Para el coulis:

  • 250 g de frutos rojos
  • 140 g de azúcar
  • 40 ml de zumo de limón.

Elaboración:

  1. Coloca las dos hojas de gelatina en agua fría para que se vayan hidratando.
  2. Lo mejor siempre para este tipo de postres es utilizar una vaina de vainilla porque su olor y sabor son más intensos. Si te dan a elegir, normalmente lo natural sale vencedor. No obstante, si no encuentras una vaina de vainilla… puedes utilizar pasta de vainilla como segunda opción o extracto de vainilla en sirope. Como última opción… está el extracto de vainilla líquido; poco intenso y pobre en cualidades.
  3. Abre con la punta de un cuchillo la vaina de vainilla de lado a lado (o simplemente abre el bote de pasta de vainilla) y rasca con la hoja para que salgan las semillas.
  4. Ahora pon la nata en un cazo a fuego medio y añade las semillas de vainilla y la propia vaina (o una cucharadita de pasta de vainilla…). Agrega también el azúcar y remueve de manera constante durante un minuto con una varilla de mano.
  5. Tu misión es llevar la mezcla a hervir (no demasiado rápido) para que infusione por el camino quedando impregnada por el increíble olor de la vainilla. Una vez que hierva, puedes dejarla unos 10 segundos y añadir de manera opcional un chorrito de licor de melocotón.
  6. Escurre la gelatina que tenías hidratando simplemente apretándola con tus poderosas manos y añádela a la mezcla. Remueve durante unos segundos para integrar todos los ingredientes.
  7. Si has utilizado vainilla natural, puedes colar la mezcla antes de ponerla en los moldes. Hay quien solo retira la propia vaina y deja las semillas, tú decides.
  8. Como molde, puedes utilizar desde un vaso o copa, hasta un molde de flan o incluso un platito hondo de barro. La verdad es que no hay reglas al respecto; escoge el que quieras y llénalo con la mezcla.
  9. Solo queda dejarlo reposar durante unas horas (mínimo 3 horas) en la nevera para disfrutar de esta sencilla pero sabrosa receta italiana.
  10. Para acompañarlo, puedes hacer un coulis de frutos rojos, por ejemplo, o incluso poner una buena mermelada de frambuesas.

Coulis de frutos rojos:

  1. Coloca en un cazo los frutos rojos, el azúcar y el zumo de limón a fuego medio. Deja que se cocine durante 6-8 minutos removiendo de vez en cuando. Pasado ese tiempo la salsa habrá reducido haciéndose más espesa.
  2. Pasa el resultado por la batidora hasta que quede una especie de sirope y luego cuélalo para evitar semillas o trocitos furtivos. Déjalo enfriar. Lo sé, es duro… quieres beberte ese brebaje.

Tarta tatin

La historia dice que la tarta tatin fue creada por accidente en el Hotel Tatin en Lamotte- Beuvron, Francia en 1889. El hotel lo llevaban dos hermanas, Stéphanie Tatin y Caroline Tatin. Según cuentan, un despiste de Stéphanie hizo que se cocinaran más de la cuenta las manzanas, y para no desperdiciarlas le pusieron la pasta encima y la hornearon, después le dieron vuelta con cuidado dando
lugar a esta variante tan conocida en la cocina francesa.

Su peculiaridad es precisamente esa… se trata de una tarta al revés, es decir, para su elaboración las manzanas se ponen debajo y la masa encima. Cuando termina el horneado, se le da la vuelta descubriendo cómo las manzanas han caramelizado volviéndose doradas y dulces.

Ingredientes (para 6 raciones):

  • De 8 a 10 manzanas tipo golden, gala o reineta
  • 1 plancha de masa quebrada
  • 120 g de mantequilla
  • 120 g de azúcar.

Elaboración:

  1. El primer paso para esta receta es elegir un molde adecuado. Normalmente se utilizan sartenes altas de hierro forjado o de mango metálico porque se pueden introducir en el horno para cocinar. Sea cual sea la que utilices, asegúrate de que es apta para horno.
  2. Cuando tienes la sartén adecuada puedes empezar a pelar las manzanas. Con un descorazonador quita los «tronchos» o corazones de cada manzana atravesándolas desde el rabito hasta el extremo contrario. Luego trocea cada manzana en cuatro partes a modo de gajos cortando en el mismo sentido en el que quitaste los corazones.
  3. Pon las manzanas en un recipiente y rocíalas con el zumo de medio limón para evitar que se oxiden y se pongan feas.
  4. Ahora, en la sartén… coloca la mantequilla y comienza a deshacerla a fuego medio. Cuando esté casi líquida añade el azúcar y remueve para que se vaya mezclando. Poco a poco el calor se irá acumulando y la mezcla de mantequilla y azúcar formará un caramelo. Insiste hasta que sea un caramelo ligeramente tostado, casi de color dorado. Cuando esto ocurra apaga el fuego.
  5. Con mucho cuidado ve colocando uno a uno los gajos de manzana para que cubran toda la superficie. Es importante que los pongas bien juntos porque durante el horneado van a menguar y de lo contrario quedarían demasiado separados.
  6. Cuando la manzana oculte por completo el caramelo, habrá llegado la hora de poner la masa quebrada. Antes de hacerlo, habrás tenido que darle forma de circunferencia, mi consejo es que utilices la propia tapa de la sartén que estás utilizando o un plato más o menos del mismo tamaño.
  7. Cubre las manzanas con la masa quebrada y los bordes trata de meterlos hacia dentro (hacia el caramelo como arropando las manzanas) para que quede como si fuese un cuenco que contiene todo el contenido pero visto del revés. Con un tenedor pincha la masa dos o tres veces para que todo el vapor que se genera dentro tenga por donde salir.
  8. Hornea durante unos 40 minutos a 180º o hasta que la masa esté bien cocinada y tenga un color dorado. Cuando termine el horneado, deja el resultado reposar 5 minutos, coloca un plato o fuente volteado sobre la sartén y con un movimiento decidido gira el conjunto para que la tarta pase de estar contenida en la sartén a estar sobre el plato del lado contrario (como dando la vuelta a una tortilla de patatas).
  9. De nuevo es muy importante que tomes precauciones porque te puedes quemar. Utiliza guantes y no dudes al girar la cazuela o derramarás caramelo y jugos en tus manos.

¿Quién puede resistirse a estos tres caprichos dulces del mundo? ¡Son una auténtica delicia!

Verónica Bravo Piqueras

Verónica Bravo

Soy periodista y una apasionada de la gastronomía, la cocina y la nutrición. Me confieso adicta al café y a la comida de verdad acompañada de un buen vino. Adoro viajar y las comidas familiares. Coach nutricional en proyecto y amante de la buena vida. Escribo, cocino, como y disfruto a partes iguales.

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