Cheesecake con fresas. ¡Una tarta de queso y fresas deliciosa!

La clásica tarta de queso neoyorquina, ahora con el toque de las fresas de temporada. Una preparación fácil para incluir en tu recetario.

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Ingredientes:

  • 250 g de galletas de mantequilla
  • 10 g de mantequilla a temperatura ambiente
  • aceite de girasol.

Para el relleno:

  • 400 g de queso para untar
  • 9 hojas de gelatina neutra
  • 300 ml de nata
  • 2 claras de huevo
  • 150 g de azúcar
  • 200 g de fresas
  • 3 cucharadas de mermelada de fresa.
Tiempo de preparación: 30 minutos
Tiempo de cocción: 5 minutos
Económica
6 comensales
Tipo de receta: Queso
Vegetarianos

Elaboración:

  1. Forrar la base de un molde desmontable con papel de aluminio y engrasar los laterales con un poco de aceite.
  2. Triturar las galletas, agregar la mantequilla reblandecida y mezclar.
  3. Verter el preparado en el molde y presionar con la yema de los dedos hasta conseguir una base compacta.
  4. Cocer durante 5 minutos en el horno precalentado a 180 ºC.
  5. Sacar y dejar enfriar a temperatura ambiente.
  6. Remojar la gelatina en agua fría.
  7. Batir las claras a punto de nieve firme e ir agregando el azúcar poco a poco, en forma de lluvia.
  8. Añadir el queso y batir.
  9. Incorporar la nata previamente montada firme y la gelatina diluida.
  10. Verter sobre la base de galleta.
  11. Alisar la superficie con una espátula, pasar a la nevera y dejar que se cuaje.
  12. Lavar las fresas, secarlas y cortarlas en láminas finas.
  13. Distribuirlas sobre la crema de queso de una forma bonita y armónica.
  14. Desleír a fuego suave 3 cucharadas de mermelada de fresa con un poco de agua.
  15. Colar, dejar enfriar y untar la fresas de la cobertura con este glaseado.
  16. Desmoldar y servir.

Más información sobre esta cheesecake:

La tarta de queso o cheesecake es todo un clásico de la repostería. Este dulce tiene especial éxito en la gastronomía americana, donde han surgido cientos de versiones y variedades a partir de la primera. Su origen se suele señalar en la época romana, pero posteriormente los colonos europeos llevaron la receta a tierras americanas, donde adaptaron la tarta e introdujeron en la receta el queso crema o queso Philadelphia. 

Te proponemos una versión clásica con base de galleta y adornada con las frutas más dulces: las fresas. La base de la tarta es importante para que la crema no se desmorone, por lo que tiene que ser firme pero jugosa. Ese punto intermedio se consigue utilizando un mortero o un triturador para que el resultado sea (casi) una harina de galleta.

La mantequilla que añadas no debería de estar fría, ya que las bajas temperaturas dificultan que la mezcla sea homogénea. Puedes utilizar los dedos o una espátula de silicona para asegurarte que no haya grumos de mantequilla. Uno de los trucos para que la base quede más compacta, es que la hornees durante unos minutuos a baja temperatura en el horno y luego la dejes enfriar bien antes de verter la crema.

Para montar las claras recuerda que los huevos tienen que estar a temperatura ambiente y que los movimientos deberían de ser circulares, para así conseguir que entre aire en la mezcla. Uno de los mejores trucos para que queden firmes es que añadas una pizca de sal en el momento previo de batirlas.

Para decorar, baña tu tarta con mermelada de fresa y coloca fresas laminadas. Evita colocar trozos muy grandes de fruta, para que los bocados sean agradables y no esté cargada.

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