Galletas con pepitas de chocolate

El clásico dulce de siempre, perfecto para desayunos y meriendas, pero con un toque especial de sal que te sorprenderá.

Ingredientes:

  • 1/2 taza de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
  • 25 gramos de azúcar blanca
  • 25 gramos de azúcar turbinado (también puede utilizarse moreno o blanco si no lo encuentras)
  • 165 gramos de azúcar moreno
  • 1 huevo grande
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • 3/4 cucharadita de bicarbonato
  • 1/4 cucharadita de sal fina o de mesa
  • 220 gramos de harina
  • 225 gramos de chocolate
  • Sal escamada para decorar
Tiempo de preparación: 10 minutos
Económica
6 comensales
Tipo de receta: Chocolate
Vegetarianos

Elaboración:

  1. Precaliente el horno a 180 ° C
  2. En un tazón grande, bate la mantequilla y los azúcares hasta que esté muy suave y esponjosa, aproximadamente 5 minutos
  3. Agregue el huevo y la vainilla, batiendo hasta que se incorporen
  4. Mezcla ahora la sal fina y el bicarbonato de sodio hasta que se combinen, luego añade la harina poco a poco hasta que se mezclen. La masa tendrá que verse quebradiza en este punto.
  5. Con una espátula, agrega los trozos de chocolate cortados en trozos pequeños
  6. Forra una bandeja con papel de horno y coloca sobre ella las galletas en montículos de una cucharada y media aproximadamente separándolos bien para que nos se peguen cuando aumenten su tamaño. Espolvorea sobre cada una escamas de sal marina.
  7. Hornea durante 11-12 minutos, hasta que estén doradas por fuera pero aún suaves por dentro
  8. Fuera del horno, deja reposar durante 5 minutos antes de pasarlas a una rejilla para que se enfríen

Si te sale mucha masa puedes congelar el extra sin ningún tipo de problema o junta o ya con las galletas formadas listas para ser horneadas. Quedan igual de deliciosas. 

Rubén García

Rubén García

Durante años me dediqué a la comunicación deportiva, pero me di cuenta a tiempo de que en mi otra gran pasión, la gastronomía, no era tan alto el riesgo de sufrir esguinces de tobillo. Ser "entrenador personal" del paladar es mucho más placentero. Yo me lo guiso, yo me lo como, y de paso lo comparto, porque las comidas inolvidables son las que se disfrutan en buena compañía.

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