Consejos útiles para cocer el arroz blanco

Aunque hacer arroz blanco es sencillo, encontrarle el punto óptimo y adecuado no lo es tanto. Al menos hasta que dominemos la técnica.

Es muy común que las primeras veces que intentamos hacer arroz blanco el resultado no sea el esperado. Por ejemplo, puede volverse muy gomoso o demasiado duro. Si ya nos ha ocurrido, o nos acaba de suceder, debes saber que no estás sola. El arroz blanco es un alimento que en cocina es muy fácil de estropear. Pero una vez dominamos la técnica, también es muy fácil hacerlo correctamente, ya que, finalmente, solo basta con seguir los pasos adecuados.

Aún cuando es verdad que el arroz precocinado y el calentado al microondas en solo un minuto se han convertido en dos opciones cada vez más populares, especialmente en aquellos momentos en los que no tenemos demasiado tiempo, no hay duda que cuando el arroz blanco nos sale en su punto acabamos encontrándonos ante un momento mágico e inolvidable, ideal para enmarcar.

Por tanto, ¿por dónde deberíamos empezar y qué tendríamos que hacer en un principio? Te lo explicamos.

1. Enjuaga el arroz

Aunque este proceso puede llegar a ser, es cierto, bastante molesto e incómodo, la realidad es que apenas toma 20 segundos. Es útil para eliminar los almidones que pueden acabar originando un exceso de pegajosidad.

¿Cómo hacerlo? Muy sencillo: solo debes colocar el arroz blanco en un colador de malla fina, situarlo bajo el grifo y enjuagarlo con abundante agua fría hasta que el agua salga perfectamente clara.

2. La importancia de la proporción

Para la mayoría de los tipos de arroz, siempre se debería usar una proporción de 1 taza de arroz por 2 tazas de agua, que podemos aumentar o disminuir en función de las distintas necesidades que tengamos en todo momento. Eso sí, es aconsejable verificar dos veces las instrucciones del fabricante, que encontraremos siempre en el envase.

No obstante, dado que el arroz cuando se cocina tiende a expandirse, es fundamental usar una olla o cacerola lo suficientemente grande. 

Aún cuando otras variedades de arroz, como el arborio o el integral, pueden ser un poco diferentes en términos de proporciones y tiempo de cocción, la proporción de 2 a 1 es la forma en que obtendremos el arroz blanco perfecto en todo momento.

3. Hervir… a fuego lento

Después de lavar y enjuagar bien el arroz blanco, y medir las proporciones, le llega el turno al momento de la cocción. Una vez que el agua empiece a hervir, sazonamos con sal y añadimos el arroz. Justo en este momento podemos añadir un poco de mantequilla (si lo hacemos el arroz adquirirá un sabor diez veces mejor).

Una vez hemos añadido el arroz, la temperatura del agua bajará significativamente, por lo que tendremos que dejar que vuelva a hervir de nuevo, pero a fuego lento (justo debajo del punto de ebullición), ya que de lo contrario correremos el riesgo de que el agua se cocine más rápido y el arroz continúe duro.

Lo ideal es dejar que la parte superior del líquido burbujee, pero con suavidad, no a una ebullición completa. 

4. No retires la tapa y verifica a los 18 minutos

Cubre la cacerola y reduce el fuego a bajo. Aunque sea tentador echarle un vistazo, ¡trata de mantener la tapa puesta siempre! 

Luego, para el arroz blanco de grano largo, lo ideal es esperar a partir de ahí unos 17-18 minutos, sabiendo, eso sí, que podríamos necesitar uno o dos minutos más. El arroz es quien debe ser nuestro indicador, no el agua. Por lo que si queda un poco de agua está bien, simplemente tendrás que inclinar la cacerola ligeramente para escurrirla.

¿Y si se trata de arroz integral? Solo será necesario comprobarlo a los 30 minutos.

5. Reposando

Enjuagando arroz blanco
El proceso de enjuagar el arroz blanco en agua fría es muy importante. Foto: Istock

Ahora, apaga el fuego, vuelve a tapar la cacerola y déjalo reposar durante unos minutos más. En este caso, la paciencia sí se convierte en una auténtica virtud.

6. ¡Remuévelo!

Ahora utiliza un tenedor para mezclar y levantar el arroz con suavidad, lo que nos ayudará a evitar que los granos de arroz puedan pegarse a la cacerola. Además, es muy útil para conseguir que el arroz no solo quede bien, sino también esponjoso.

Algunas curiosidades a tener en cuenta

En la nevera, el arroz blanco cocido dura alrededor de 5 días, por lo que es posible preparar más cantidad para servir a lo largo de la semana, o incluso para usarlo en diferentes platos.

Luego, si deseas calentarlo en el microondas, solo debes colocarlo en un recipiente apto, rociar un poco de agua por encima, colocar una servilleta húmeda sobre la parte superior y proceder a calentarlo (esto ayudará a que no se seque).

También es posible recalentarlo en una cacerola: simplemente añade una pizca generosa de agua y calienta al fuego lento con la tapa puesta, removiendo y esponjando con frecuencia.

Christian Pérez

Christian Pérez

Creador de contenidos especializado en nutrición, lifestyle y salud. Y lo más importante: Papá de 2 niñas.

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