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Puré de papas cremoso: receta ideal para Navidad

Ya sea para Acción de Gracias o para Navidad, el puré de papas se convierte en un acompañamiento ideal para infinidad de platos, tanto de verduras cocidas como de carne. Y, en esta ocasión, te enseñamos a hacerlo aún más cremoso.

Puré de papas cremoso
Foto: Istock

Independientemente de que se trate de una ocasión especial (como Navidad o la tradicional festividad de Acción de Gracias), como si no, no hay duda que el puré casero de papas es tan fácil de hacer como delicioso.

El puré de papas clásico es, por lo general, una receta simple y sencilla, ya que implica básicamente cocinar en agua hirviendo las papas para, luego, machacarlas añadiendo algunos ingredientes típicos, como mantequilla y leche.

Añadir estos dos ingredientes ayuda no solo a agregar sabor, sino a mejorar su textura notablemente, ya que tenemos como resultado un puré muchísimo más suave de sabor, y cremoso en lo que a textura se refiere.

Lo mejor de todo es que se trata de una guarnición o acompañamiento que va con todo. Aunque es cierto que se lleva a la perfección con determinadas elaboraciones, principalmente platos en salsa, carnes y verduras asadas.

También puede ser usado como base para ciertas recetas, desde gratinados (como el puré de papas gratinados), o incluso empanadas o la famosa tarta de pastor. En Francia, además, es muy común la elaboración de Aligot, un exquisito puré mezclado con queso.

Aunque la receta original se elabora habitualmente con papas, leche y mantequilla, es cierto que añadir nata fresca para cocinar puede proporcionar una cremosidad aún más exquisita. Y es lo que vamos a hacer en esta ocasión.

Además, personalmente me encanta añadir alguna hierba fresca y alguna especia aromática (como el eneldo), lo que ayuda a proporcionar un sabor único a nuestra elaboración.

Receta de puré de papas cremoso

Receta de puré de papas cremoso
Foto: Istock

Ingredientes:

  • 1 ½ kg de papas cortadas en trozos iguales
  • 125 ml de leche entera
  • 1 cucharada de mantequilla
  • 4 cucharadas de nata para cocinar

Elaboración:

Pelamos las patatas y las cortamos en trozos más o menos iguales. Ponemos agua a hervir en una cacerola grande. Añadimos las papas después de haberlas cortado, y dejamos que se cocinen hasta que empiecen a hervir. Luego, dejamos que hiervan durante 15 minutos, aproximadamente, o hasta que se encuentren tiernas. 

Transferimos a un colador, y las escurrimos muy bien (este paso es importantísimo, porque ayudará a eliminar todo el líquido, ya que podría impedir que nuestro puré adquiera la textura cremosa que en esta ocasión tanto nos interesa).

Seguidamente, volvemos a llevar las papas a la cacerola y las cocinamos a fuego muy lento durante 2 a 3 minutos, lo que ayudará a que se sequen por completo.

En otra cacerola, pero de menor tamaño, calentamos la leche. Una vez caliente, la vertemos sobre las patatas.

Retiramos ahora las patatas y la leche del fuego y, con la ayuda de un machacador de papas o un batidor de manos eléctrico, procedemos a batir muy bien. Luego, añadimos la nata para cocinar y la mantequilla, y volvemos a batir de nuevo, lo que ayudará positivamente a la hora de conseguir la textura deseada.

Para terminar, condimentamos con pimienta y una pizca de sal. Y procedemos a añadir por encima un poco de eneldo y perejil fresco.

¿Qué variedad de papas es mejor para hacer nuestro puré?

Es cierto que cualquier variedad de papa puede ser útil a la hora de hacer un puré, por lo que se trata, en realidad, de una elección bastante subjetiva. No obstante, debemos tener en cuenta algunos aspectos fundamentales.

Las papas más almidonadas ayudan a conseguir un puré más esponjoso porque absorben bien la mantequilla. Sin embargo, esto no ocurre con las papas más cerosas, que permiten hacer un puré algo más cremoso.

Eso sí, es común que queramos conseguir cierto equilibrio entre esponjosidad y cremosidad, y seleccionar la papa más adecuada es fundamental. 

Las papas con mucho almidón, o muy harinosas, como las variedades Russett o King Edward, pueden ser muy esponjosas pero también absorberán mucha agua durante el proceso de cocción (atenuará su sabor). Pero tienen la ventaja añadida de que pueden ser más fáciles de trabajar, al ser menos propensas a la formación de grumos.

Christian Pérez

Christian Pérez

Editor de Gaia Media Magazines y creador de revistas como Natursan, Vegveggies o Saludablementebien. Creador de contenidos especializado en nutrición, lifestyle y salud. Y lo más importante: Papá de 2 niñas

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