Risotto clásico, así se prepara la receta italiana más tradicional

Disfruta del mejor arroz cremoso con esta receta muy sencilla y fácil de preparar

Junto con la pasta carbonara o boloñesa, la pizza o los calzone, es una de las recetas más famosas de la gastronomía italiana. El risotto, un plato en  el que el arroz cremoso es el protagonista, se suele preparar de muchas formas: con pollo, con gambas, con verduras... aunque incluso en su versión más sencilla, sólo con setas y champiñones, triunfa en cualquier ocasión. ¡Pocas personas se pueden resistir a su sabor!

Para preparar este risotto tradicional -y el más clásico de todos- no necesitas ser un chef ni un experto en la cocina: esta receta es realmente fácil y rápida, se puede hacer en menos de 30 minutos y gustará a todo el mundo. Así puedes prepararla:

Ingredientes:

  • 1 litro de caldo de pollo
  • 300 gramos de arroz
  • 250 gramos de setas
  • 200 gramos de champiñones
  • 100 gramos de queso parmesano rallado
  • Una cebolla
  • Aceite de oliva
  • Una pizca de sal
  • Pimienta negra molida

Cómo preparar un risotto clásico

Para empezar, pon a calentar en una olla a fuego lento el caldo de pollo. Puedes usar uno ya comprado en brick, aunque te recomendamos que prepares tu propia versión casera, ya que así tendrá mucho más sabor.

risotto tradicional
iStock

Mientras el caldo se calienta, pica la cebolla en trozos muy pequeños y póchala en una sartén con un chorrito de aceite de oliva. Cuando ésta se haya dorado, vierte también las setas y los champiñones a la mezcla. A continuación, añade un toque de sal y de pimienta negra.

Cuando veas que el sofrito de cebolla y champiñones esté prácticamente listo, añade el arroz a la sartén. El tipo de arroz que utilices es importante en el resultado final: las variedades más indicadas para el risotto son alguna semiduras, como el carnaroli y el arborio. ¡Tenlo en cuenta!

Remueve toda la mezcla durante unos 2 o 3 minutos, para que el arroz no se pegue. Después, añade poco a poco el caldo de pollo a la sartén. Verás rápidamente cómo el arroz lo va absorbiendo, volviéndose mucho más tierno y caldoso. Cuando el arroz ya esté muy espeso, añade el queso parmesano rallado. Deja que la mezcla coja sabor un par de minutos más y retira del fuego. ¡Y listo para servir! 

Te recomendamos que tomes el risotto caliente, acompañado con un buen maridaje: los vinos tintos, por ejemplo, pegan muy bien con los arroces con hongos. ¡Y a disfrutar!

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