Carpaccio de remolacha amarilla, praliné de nueces, queso tierno y berros

La remolacha es quizás de esas verduras poco valoradas en la cocina. Aunque es dulce, su sabor a tierra la convierte en “no apta” para todos los paladares. Es por ello que he elegido una remolacha con sabor más suave que la común, y por ello, “más agradable”.

A modo de ensalada, para días calurosos, sobre todo, es una receta ideal como entrante, y donde podremos poner en practica elaboraciones que han salido en recetas anteriores, como por ejemplo, el praliné de nueces, que tanto nos gusta tanto para aderezar verduras como otros productos.

Tiempo de preparación: 15 minutos
Tiempo de cocción: 15 minutos
4 comensales
Tipo de receta: Verduras

Ingredientes:

Carpaccio de remolacha amarilla
Foto: Bilbao Food Safari
  • 5 piezas de remolacha amarilla
  • 200 grs de nueces peladas
  • 100 grs de aceite de oliva virgen
  • ½ Queso “Samurra” de la quesería Vista Alegre (Carranza)
  • Sal en escamas
  • Berros

Elaboración:

Pelar las remolachas y reservar una para laminar en crudo. El resto las introduciremos en un horno a 180ºC durante una hora aproximada (hasta que este tierna).

Para el praliné de nueces, verteremos las nueces peladas y el aceite en un robot de cocina y trituraremos durante un minuto a máxima potencia. Sacar a un recipiente y poner a punto de sal.

Cortar el queso en dados de 1x1 y reservar hasta su uso.

Acabado:

Cortar las remolachas asadas en rebanadas de medio centímetro de grosor.

Laminar la remolacha cruda con ayuda de una mandolina, lo más fino posible, pero han de salir enteras las láminas.

Emplatado:

Sobre un plato liso, colocar las láminas de remolacha asada, extendidas una al lado de la otra.

Disponer generosamente unas buenas cucharadas de praliné de nueces por encima.

Colocar los dados de queso alrededor del plato y unas cuantas láminas de remolacha cruda. Terminar con unas escamas de sal y unas hojas de berro.

A disfrutar.

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Enaitz Landaburu García

Enaitz Landaburu García

Mi infancia como cocinero tuvo lugar en los mejores locales de vanguardia de los últimos años. Mecido al calor de maestros, como Alija o Berasategui, aprendí las técnicas más sofisticadas para transformar los alimentos y ofrecer texturas, formas y sabores que sorprenden al gourmet más experimentado. Exploro todas las oportunidades que la cocina me da, y me expreso a través de lo que cocino. La pasión que me mueve es tan grande que no podía encerrarla en un local, ni en un solo menú, ni en unas cifras que deban cuadrar a fin de mes. Decidí dejarme llevar por la cocina y viajar con ella. Soy un cocinero nómada. Voy aprovechando las oportunidades que me ofrece mi camino. Mi última aventura es Gastrolopithekus Eskola. Una escuela de cocina donde intento transmitir la emoción de cocinar de forma casera, las virtudes de dejar de lado la comida enlatada y reemplazarla por productos saludables, e incentivar el consumo de productos ecológicos y de cercanía.

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