Pastel de cabracho

El pastel de cabracho es uno de esos entrantes que no te cansas de comer. Conoce todas las claves para que te quede absolutamente espectacular.

Ingredientes:

  • 500 g de cabracho limpio
  • 500 g de pescadilla limpia
  • 4 huevos
  • 50 g de pan rallado
  • 2 dl de salsa de tomate
  • 1 dl de nata líquida
  • 1 cucharada de aceite de oliva pimienta
  • Sal.

    Para la salsa:
  • 1 lata de pimientos del piquillo
  • 1 escalonia
  • 1 diente de ajo
  • 2 dl de caldo de verduras
  • Pimienta
  • Sal
  • Aceite.
Tiempo de preparación: 15 minutos
Tiempo de cocción: 45 minutos
Económica
4 comensales

Elaboración:

  1. Untar 4 moldes individuales con aceite y espolvorear con pan rallado.
  2. Poner el cabracho y la pescadilla en una cacerola.
  3. Cubrir con agua y llevar a ebullición a fuego medio.
  4. Cuando rompa a hervir, retirar del fuego.
  5. Escurrir los pescados y ponerlos sobre papel absorbente.
  6. Desmenuzar los pescados con los dedos y pasarlos a un recipiente hondo.
  7. Agregar los huevos batidos, la salsa de tomate, la nata, la pimienta y la sal.
  8. Mezclar muy bien todos los ingredientes y llenar los moldes preparados.
  9. Cocerlos al baño María 30 minutos en el horno precalentado a 200º C.
  10. Escurrir los pimientos, abrirlos a lo largo, retirar las simientes y trocearlos.
  11. Pelar y picar fino la escalonia y el diente de ajo.
  12. Calentar el aceite en una sartén, rehogar la escalonia y el diente de ajo sin que cojan color.
  13. Agregar los pimientos y el caldo de verduras y salpimentar.
  14. Cocer durante 15 minutos a fuego medio.
  15. Triturar durante 2 minutos.
  16. Desmoldar los pasteles de cabracho y servirlos con la salsa de pimientos caliente.

¿Qué debes saber sobre el pastel de cabracho?

El pastel de cabracho es una receta típica del norte de España, que es típica de la cocina asturiana pero que cada vez se prepara en más sitios de nuestro país. Fue popularizada por el chef Juan Mari Arzak durante los años 70 y en la actualidad ha variado mucho, tanto de forma de presentarlo como en los ingredientes que se utilizan, se puede hacer al horno, en sopa o incluso incluirlo en la ensalada.

Entre sus puntos fuertes hay que destacar su delicioso sabor y su presentación. Es una receta que se prepara en poco tiempo y un plato que se conserva perfectamente durante varios días, es decir que la puedes dejar lista dos o tres días antes y ahorrarte trabajo el día de la cena o comida en cuestión.

El cabracho es un tipo de pescado blanco, que se encuentra en una profundidad alrededor de los 10 y 500 metros. Su nombre correcto es Scorpaena scrofa y es el pescado más conocido de su familia, debido su valor gastronómico. Su carne es tierna y con un ligero sabor a marisco, lo que la convierte en una exquisitez para cualquier paladar. No se usa demasiado en la cocina porque tiene muchas espinas y salvo en preparaciones de este tipo donde se saca la carne, resulta un poco incómodo de comer.

Al igual que le resto de pescados blancos es rico en proteína y bajo en grasas, ideal para deportistas. Entre sus minerales predominan el hierro, potasio, magnesio y fósforo, muy necesarios para el sistema muscular, nervioso y óseo. En cuanto a las vitaminas, se encuentran las pertenecientes al grupo B (B1, B2, B3, B6), que aportan antioxidantes y protege el sistema inmunitario contra agentes externos. En menor medida contiene vitamina A y D. Este pescado no destaca por ser una gran fuente de vitaminas.

El pastel de cabracho es una receta que ofrece un sinfín de posibilidades. También puede cocinarse con cualquier otro tipo de pescado (bacalao, salmón...), al gusto de cada uno. Una opción es acompañarlo con salsa rosa o mahonesa como en sus orígenes.

Un truquito es cocinarlo un día antes, así el pastel cogerá más cuerpo y será más fácil servirlo. Una delicia al paladar, rápida, fácil y económica. ¡Inclúyelo en tu menú de fiesta y triunfarás!

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