Chicken Teriyaki, así es la receta japonesa mas internacional que da titulo a la nueva canción de Rosalía

Sushi aparte, la salsa teriyaki es una de las elaboraciones más populares de la comida japonesa, sobre todo en Occidente.

Rosalía está calentando motores para el estreno de su nuevo álbum, Motomami, que verá la luz el próximo 18 de marzo. La música de la cantante catalana es una apuesta por la fusión de estilos a priori incompatibles, pero para ella nada lo es. Lo vimos en Saoko, con una mezcla de reguetón con sintetizadores y una base de jazz, y ahora con Chicken Teriyaki, el segundo tema de este nuevo disco.

Aunque el perreo sigue siendo el ritmo que domina en la canción, aparece el enero que más influencia tiene en su música, el flamenco. Y todo ello con un nombre que nos hace viajar a Japón, o más bien a los restaurantes japoneses occidentales, donde no suele faltar en la carta el plato que da título a la canción, pollo teriyaki. 

Que es la salsa teriyaki

En realidad, el pollo debería ser el adjetivo de esta elaboración oriental porque es la salsa teriyaki la que marca la diferencia. 

Este es un adobo o acompañamiento con el que también se pueden cocinar otras carnes y pescados, como por ejemplo el salmón. Su nombre hace referencia a la técnica de cocinar alimentos asados (‘yaki’) y a brillo que le da esta salsa a los alimentos que acompaña (‘teri’) (el teppanyaki, por ejemplo, significa “cocinado o asado a la parrilla” porque teppan “es a la parrilla”). 

Está hecha a base de salsa de soja, mirin, —tipo de sake (vino) dulce elaborado a partir del arroz, uno de los ingredientes mas importantes y menos conocidos de la cocina japonesa—. A partir de ahí, dependiendo de la versión, puede llevar ingredientes como el jengibre, el ajo y el sésamo, entre otros. 

Lo curioso, y aquí viene el giro de los acontecimientos, es que la salsa teriyaki parece que no es japonesa, sino que su origen parece estar en los primeros inmigrantes nipones que llegaron a la isla de Hawaii. Allí, según la teoría más extendida, inventaron un especie de adobo a partir de la salsa de soja de Japón con ingredientes locales como el zumo de piña. La receta evolucionaría después, siempre según esta teoría, a la salsa teriyaki que conocemos hoy en día. 

De lo que no hay duda es de la popularidad en Occidente de esta salsa, y esto se debe sobre todo al éxito de los restaurantes japoneses en Estados Unidos a partir de los años 60. Aquí, en España, en cambio, el boom oriental de la gastronomía llegó sobre todo de los años 70 en adelante con los restaurantes chinos en Madrid. 

En cualquier caso, la salsa teriyaki acabó llegando también a este lado del charco y ahora es tan popular que es difícil no encontrarla en la carta de los restaurantes “orientales”, que ya no chinos, y en todos los que dicen tener raíces del continente asiático en su cocina. 

¿Cómo hacerla en casa?

No es una salsa difícil de hacer la teriyaki, aunque como en todas estas elaboraciones, es importante ajustar bien los ingredientes para conseguir el equilibrio perfecto. 

Para que tengas un punto de origen, compartimos contigo una versión de las muchas que hay de esta receta. No se diferencian mucho entre ellas, así que es cuestión de que luego ajustes en función de tu gusto personal. 

Necesitarás 75 ml de mirin (en su defecto, un vino de Jerez amontillado o seco), 75 ml de salsa de soja, una cucharada de azúcar moreno (o miel) y 2 cucharaditas de semillas de sésamo. 

Cuece el mirin con la salsa de soja y el azúcar. Deja que reduzca hasta la mitad, retira del fuego y deja que enfríe. Saltea las semillas de sésamo en una sartén y maridar con la salsa medio kilo de pechuga de pollo en dados, al gusto. Tapa con film y déjalo mínimo media hora en la nevera, aunque puede ser más tiempo sin problema. 

Solo tendrás que cocinar el pollo una vez ensartado en brochetas si lo quieres servir a la japonesa. También puedes simplemente saltear el pollo y servir con arroz basmati, por ejemplo. Y además de en dados podéis hacerlo en filetes perfectamente. En todos los casos, eso si, no os olvidéis de espolvorear las semillas de sésamo tostadas antes de servir. 

Rubén García

Rubén García

Durante años me dediqué a la comunicación deportiva, pero me di cuenta a tiempo de que en mi otra gran pasión, la gastronomía, no era tan alto el riesgo de sufrir esguinces de tobillo. Ser "entrenador personal" del paladar es mucho más placentero. Yo me lo guiso, yo me lo como, y de paso lo comparto, porque las comidas inolvidables son las que se disfrutan en buena compañía.

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