Cómo hacer unos flamenquines caseros según los hermanos Torres

Son una receta muy popular de la gastronomía cordobesa por detrás del salmorejo y los famosos cocineros catalanes te dan los trucos para hacerlos en casa.

Los flamenquines, uno de los platos más emblemáticos de la gastronomía popular cordobesa por detrás del intocable salmorejo, no son un san jacobo enrollado. Tienen historia propia y su receta es única.

El auténtico se elabora a base de tres ingredientes del cerdo: filete de lomo, jamón serrano y tocino. Los filetes se enrollan de manera que cubren los otros dos productos cárnicos, y una vez rebozados en pan rallado, se fríen en aceite de oliva muy caliente, igual que las croquetas y el resto de clásicos empanados. Junto al relleno, es característica  su forma enrollada y delgada, como si fuera una flauta de unos 20 centímetros. 

Hace unos días, con motivo del Día de Andalucia, los hermanos Torres, cuyo restaurante barcelonés tiene dos estrellas Michelín, prepararon su particular versión de este clásico popular en su nuevo programa de cocina en RTVE. Posteriormente compartieron los secretos de la receta también en las redes sociales.

Como es habitual en ellos, introducen en sus flamenquines una serie de “trucos Torres” que le dan una vuelta de tuerca a la receta que es lo que la hace tan interesante y distinta a cualquier flamenquín que hayas probado hasta la fecha. 

La receta de los flamenquines Torres

Los hermanos cocineros utilizan para sus flamenquines 3 filetes de lomo de cerdo, 100 gramos de jamón (a poder ser ibérico, harina, un huevo, pan rallado, sal, pimienta y aceite de oliva. 

El primer paso es, según los Torres, clave para cocinar un buen flamenquín casero: “Cortamos los filetes hasta darles una forma cuadrada y los espalmamos. O lo que es lo mismo, los ponemos entre dos papeles de horno y damos un golpe seco, para que queden finos”, explican. 

Una vez aplanado el filete y enrollado con la loncha de jamón ibérico o serrano en su interior, baten el huevo y preparan el rebozado pasando el flamenquín en harina y pan rallado, quitando bien el exceso. En este punto, los Torres ofrecen la opción de darle un toque crujiente al rebozado añadiendo kikos o cereales molidos. Los pongas o no, es imprescindible freír bien, una vez rebozados, los laterales del flamenquín para que el interior quede sellado. Escurre bien en papel de cocina para eliminar el aceite sobrante y sirve con una clave diferencial de los flamenquines Torres: la salsa.

Los cocineros catalanes la elaboran a base de leche, crema de leche, queso cheddar, cebolla tierna, pizarras y alcaparras.

Ponen en ebullición la crema de leche y van rallando queso cheddar que añaden una retiran del fuego la crema de leche ya hervida. Con la batidora integran ambos ingredientes, mezcla sobre la que añaden los encurtidos y la cebolla tierna picada. Una pizca de sal y otra de pimienta y ya se puede servir junto a unos flamenquines clásicos ‘made in hermanos Torres’. 

Para que la presentación esté al nivel de la receta, haz unos cortes a la mitad del flamenquín para que se luzca el interior del mismo, de manera que resulte mucho más apetecible a la vista que cuando se sirve entero. 

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