Costillas al estilo americano, ¿cuáles son sus secretos?

La receta varía, y es precisamente ese el gran secreto que vamos a explotar para poner en valor este plato que no es solamente un costillar de cerdo asado sobre el que se vierte un bote de salsa barbacoa industrial.

Costillas asadas
Costillas asadas (Foto: iStock)

Si en España tenemos tantas variedades regionales de un mismo plato, como se puede observar con el cocido, por ejemplo, es normal que en países mucho más extensos y con menos recursos gastronómicos como Estados Unidos, ocurra algo parecido con uno de sus platos icónicos más allá de la hamburguesa: las costillas asadas. Nos referimos a ellas en nuestro país, donde gustan mucho, como costillas estilo americano, pero hay matices en sus salsas y marinadas que cambian dependiendo de la zona del país donde te las comas.

Desde Carolina del Norte, hasta Nueva York, pasando por Louisiana, la receta varía, y es precisamente ese el gran secreto que vamos a explotar para poner en valor este plato que no es solamente un costillar de cerdo asado sobre el que se vierte un bote de salsa barbacoa industrial. Puede serlo, claro, pero hay mucho más allá de eso tan simple. 

 

Apuesta por el asado lento

De lo que no hay dudas ni secretos es de los cimientos de este clásico de la cocina norteamericana: un costillas de cerdo de calidad, un horno, y tiempo para que se asen muy despacio -4 horas a 120 grados es una buena referencia-, de manera que la carne acabe despegándose del hueso, que es el síntoma inequívoco de una cocción lenta. Este detalle y la marinada con la que se impregna de sabor el costillar antes de ser cocinado son, sin duda alguna, los dos elementos más importantes del plato, los que marcan la verdadera diferencia entre las costillas de matrícula de honor y el resto. 

No puedes ser original con lo básico, así que calcula que cada persona a la que invites a la mesa se tomará unos 400 gramos de costillas por lo menos -recuerda que buena parte del peso es hueso-. La creatividad la puedes desplegar, en cambio, a la hora de elaborar la mezcla con la que tendrás marinando la carne durante unas ocho horas aproximadamente. Para ello, necesitarás una bolsa con autocierre, o en su defecto algún recipiente que puedas cubrir con film. Has leído bien, por cierto, lo de las 8 horas previas marinando, el cual es otro de los secretos de los mejores costillares, el tiempo que permanecen absorbiendo el sabor de la marinada.

El marinado marca la diferencia

Opciones para elaborar dicha marinada hay casi tantas como se te ocurran: cuentan algunas expertas de la cocina casera, sin dejarlo por escrito, por si las moscas, que un chorrito de Coca-Cola es el secreto de las suyas; el zumo de naranja lo es en la receta típica del estado de Louisiana; y el humo líquido es la clave de todas esas recetas ahumadas tan yankees -se puede conseguir en tiendas de productos americanos en España-.

Pero no son estas las únicas tres llaves del éxito para conseguir un costillar asado de diez: un aliño básico a base de especias al gusto, vinagre y ajo ya es un acierto; lo es también una marinada de teriyaki, con el punto dulce que ofrece la salsa de soja, el cual va en la línea de otra combinación secreta ideal para las costillas de cerdo, el mix de mostaza y miel, y qué decir de una salsa de yogur con especias como el cardamomo si prefieres el toque ácido al dulce. 

Todo esto sin citar hasta aquí el acompañante favorito de los norteamericanos para este tipo de platos, la salsa barbacoa, que tiene ganada su fama por méritos propios en lo que respecta a este plato. Lo ideal, como siempre advertimos en este tipo de recetas, es hacerla en formato casero, especialmente desde el punto de vista de la salud. El único problema es que se trata probablemente de la salsa con más interpretaciones del mundo, por lo que lo mejor es ir probando diferentes proporciones y mezclas hasta dar con tu favorita. 

 

Costillar de cerdo
Costillar de cerdo (Foto: iStock)

No tiene más misterio este plato sencillo, que tiene en el tiempo su gran aliado, como ocurre con cualquier receta de carne que necesite del horno para cocinarse. Por cierto, hablando de asados, hay un truco final de la cocina regional española que podemos aplicar a la hora de servir las costillas estilo americano: cambiar las patatas fritas con las que se suelen comer por una ensalada sencilla de lechuga y cebolla, similar a la que se sirve en los buenos asadores de cordero lechal, por ejemplo. Ya sabemos que las patatas fritas son irresistibles, pero agradecerán el cambio tanto su aparato digestivo como tu paladar, que disfrutará en plenitud del sabor del costillar asado con la marinada que hayas elegido.  

 

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