Ideas para preparar pimientos rellenos

Los pimientos no solo puedes tomarlos asados o como parte de tu sofrito, también están deliciosos como ingrediente principal y vamos a demostrarte que admiten múltiples formas de cocinado si los rellenas.

Pimientos rellenos
Pimientos rellenos (Foto: iStock)

Ya son muchas las ocasiones en las que te hemos hablado sobre lo necesario que es incluir pimientos en tu dieta. Están llenos de propiedades saludables y su alto contenido en vitamina C, fibra y antioxidantes los convierten en uno de esos ingredientes esenciales a los que recurrir en la cocina. De hecho, eso es algo que no cuesta en absoluto porque son lo suficientemente versátiles como para que no nos aburramos en ningún momento de comerlos con todas las posibilidades que ofrecen. 

Asados son una delicia con la que poder acompañar pescados, carnes o incluso utilizar como base de una ensalada, y también puedes emplear los pimientos como parte de un sofrito con el que preparar numerosos guisos, en arroces, en pastas o como base de salsas en los que mojar crudités, por ejemplo. Pero si hay una fórmula muy recurrente en el recetario español tradicional esa es la de los pimientos rellenos. Sobre todo porque aquí de nuevo el abanico de ideas vuelve a abrirse de forma asombrosa. De atún son un clásico que puede prepararse en frío o en caliente, pero son muchas otras las mezclas que puedes inventar para rellenarlos para ir cambiando. Te dejamos algunas de ellas para que puedas probar hasta dar con tu favorita. 

De bacalao

Uno de los rellenos clásicos por excelencia es el de bacalao. Puede hacerse de varias manera, pero la más habitual suele ser desmigado y salteado con un poco de cebolla y ajo en la sartén que posteriormente introducirás en los pimientos. Una vez preparados, rocíalos con una salsa cocinada a base de caldo de verduras, vino blanco y alguna otra verdura picada muy finamente. 

De merluza y langostinos

Este plato clásico de muchas casas en las cenas de Nochebuena se prepara con la merluza y los langostinos troceados y salteados en una sartén con una cebolla, un diente de ajo y un vasito de vino blanco, que luego mezclaremos con bechamel y el jugo de las cabezas de los langostinos después de haber sido pasado por la sartén. Deja reposar la mezcla y, cuando esté fría, introdúcela en los pimientos para después hornear todo unos 10 minutos a 180 grados. 

De arroz, carne y piñones

Pimientos con arroz
Pimientos con arroz (foto: iStock)

Prepara un sofrito con la carne picada, la cebolla, un diente de ajo y tomate frito, al que cuando esté más o menos cocinado debes añadir el arroz y caldo de pollo. Deja que se consuma a fuego lento y, tras quitarle las semillas a los pimientos, rellénalos con la mezcla y hornea unos 45 minutos a 180 grados. 

De gorgonzola y pera

Para los amantes del queso, esta combinación será irresistible porque va acompañada de una salsa de mantequilla y peras - solo tendrás que saltearlo en una sartén con un poco de sal y pimienta para después tritularlo-. Como si fueras a preparar unas croquetas, tendrás que hacer una bechamel a base de queso gorgonzola que utilizarás para rellenar los pimientos y después hornear unos 5 minutos a 180 grados. Cuando estén listos, sírvelos en el plato después de rociarles con un poco de la salsa preparada previamente y ¡a disfrutar! 

De morcilla

Este plato es un clásico de varias ciudades del norte de España por lo que tiene diferentes matices en lugar de dónde lo comas pero lo habitual suele ser sofreír cebolla, puerro y ajo en una sartén junto con la morcilla desmigada. En este paso puedes añadir también otros ingredientes que pondrán dulzor como por ejemplo unas pasas o una manzana picada muy finamente. Hay quien, acompaña los pimientos ya rellenos -después de haber sido asados previamente- de una salsa de patata, una de verduras, una bechamel o una crema de nata ligera. 

De atún

Cerramos la lista de sugerencias con una de las maneras más habituales de preparar los pimientos rellenos quizá porque es la más sencilla. Solo tendrás que asar los pimientos y después añadirles una mezcla de atún con tomate frito y huevo duro. Se sirven fríos y son ideales como entrantes o incluso para llevar en el tupper al trabajo por lo rápido que son preparar. Si los prefieres calientes, solo tendrás que añadirles una bechamel por encima y hornear unos minutos hasta que se gratine. 

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