Magret de pato: descubre cómo cocinar este plato apto para gourmets

Te damos los tips necesarios para cocinar el magret de pato sin grasas innecesarias y haciendo que quede crujiente y sabroso.

A veces apetece darse un capricho gastro y salir de nuestras recetas de cabecera (aunque estén muy bien y nos encanten). Para eso y siempre que nos apetezca algo de carne es perfecto el pato, en concreto una de sus partes más codiciadas: el magret.

Este corte pertenece a la pechuga de un pato que ha sido previamente cebado para la producción de foie. Es una carne blanca magra, muy fibrosa y que no tiene apenas presencia de cartílagos, tendones, etc. Presenta un color muy rojizo y normalmente cuenta con una gruesa capa de grasa. Por eso es recomendable que acompañemos este plato de otros alimentos más ligeros como una ensalada, puré de manzana…

Se caracteriza por poseer un alto contenido en proteínas, idóneas para generar nuevos tejidos y aumentar la masa muscular. La carne de pato también es rica en vitaminas B1, B6, B9 y B12 (como ocurre con otras carnes blancas), que favorecen el metabolismo celular, aportan ácido fólico y transforman los alimentos en energía para nuestro organismo. 

Ahora que ya conoces sus propiedades y características nutricionales, te damos unos tips para cocinar un magret que nada tenga que envidiar al de ningún restaurante. Apunta, apunta, que esto te interesa.

Magret de pato a la plancha

Para empezar y si teníamos nuestro magret conservado en la nevera, lo sacaremos y dejaremos reposar durante aproximadamente una hora para poder cocinarlo a temperatura ambiente. Una vez hecho esto:

Preparación: 

  1. Realizar cortes en forma de rombo pero sin llegar a la carne. Este paso es opcional, pero realiza con el objetivo de aligerar el proceso de cocción.
  2. En una sartén que esté fría, colocar la pieza al fuego y lo poner a una temperatura media-baja para que parte de la grasa vaya deshaciéndose. Hay que colocar el magret con la parte de la piel hacia abajo para que se tueste un poco. Cuando veamos que se va dorando ligeramente, apartamos del fuego y desechamos la grasa resultante.
  3. Subir la temperatura a media-alta y dejar que la piel se cocine más durante unos minutos. Todo dependerá de cómo de tostada la queremos.
  4. Dejar que se haga por cada lado de 3 a 7 minutos, en función del punto que queramos conseguir. El magret suele consumirse estando rosado, pero todo depende de cada una y sobre esto no hay nada escrito. Respecto a la grasa que la carne haya ido ‘soltando’ la desechamos igual que en los pasos anteriores.
  5. Como toque final, sellar a fuego alto durante un par de minutos. Aunque hay quienes prefieren ‘rematar’ la receta horneando el magret durante 5 minutos a una temperatura de 200º.  
  6. A la hora de servirlo, lo mejor es hacerlo en rodajas que no sean ni muy finas ni muy gruesas: de 2 centímetros aproximadamente. Lo ideal es agregar algún tipo de salsa que no sea muy grasa, porque el magret ya lo es de por sí. Con este tipo de carnes combinan a la perfección la salsa de frutos rojos, puré de manzana o incluso salsa de naranja.
leonor nieto garcia

Leonor Nieto García

¿El mejor plan? Salir de cañitas y pinchos. Periodista y Community Manager amante del buen comer, de compartir plato y experiencias y brindar con alegría por las cosas buenas.

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