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Pescado al horno: consejos para que quede perfecto

No es una elaboración compleja pero hay matices que marcan la diferencia entre que quede bien o sea un desastre.

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El pescado al horno es una de las alternativas más saludables que existen y es ideal para mejorar la dieta casera, ya que no hace falta ser un gran experto en la cocina para prepararlo ni lleva demasiado tiempo hacerlo. Sin embargo, hay matices que marcan la diferencia en el resultado final.

El pescado al horno es relativamente cierto que “se hace solo”. Relativamente porque la línea entre que quede perfecto y sea un desastre es muy delgada, así que es importante conocer las claves para no fallar antes de acudir a la pescadería en busca de la materia prima adecuada.

El pescado, en general, y salvo excepciones concretas como la de los pescados azules grandes y el mercurio, es un alimento muy saludable. Pero ya sabemos que en términos nutricionales no solo importa la variedad de nuestra dieta, sino que también influyen mucho aspectos como la técnica de cocina que utilicemos: no es lo mismo freír que cocer o cocinar al horno. Estas dos últimas técnicas son mucho más saludables por motivos que ya te explicamos aquí. 

Ahora bien, si vas a preparar pescado al horno y no lo has hecho antes o las veces que lo  has intentado no has conseguido el resultado que deseabas, es aconsejable que revises las claves que vamos a compartir a continuación. 

Pieza fresca

La calidad de la materia prima ayuda; especialmente que sea lo más fresco posible. Puedes hornear un pescado congelado, pero nunca quedará igual que un pescado fresco bien cocinado. Su sabor, su olor y, sobre todo, su textura, serán mejores.

Pescado bien limpio

No quiere decir que le quites la espina central o la cabeza, sino que esté seco y bien desescamado. Esto último lo hará mejor el pescadero si le pedís que lo prepare para hornear entero porque sabe como hacerlo y tiene las herramientas adecuadas para ello.

No retirar espina central ni cabeza

Es más cómodo que el pescado lo abra y lo limpie entero porque será hornear y servir, pero el extra de jugosidad que aporta hornearlo entero se nota incluso si ambas preparaciones están bien hechas. Nuestra recomendación es que lo pidas entero, con cabeza y espina central intacta. 

Temperatura controlada

En casi todos los casos, también cuando horneas un pollo, por ejemplo, es recomendable utilizar temperaturas controladas de cocción. En el pescado es imprescindible que así sea porque el pescado quedará más jugoso y rico. De lo contrario, se secará en exceso. Esto también ocurre si lo dejáis más tiempo del adecuado. Los 180º son una referencia adecuada para empezar y a partir de ahí encontrar el punto justo en función de vuestro horno.

La cuestión del tiempo

Es el factor más difícil de controlar porque depende de la variedad de pescado pero sobre todo del tamaño de la pieza. Una referencia aproximada para empezar es 15 minutos por cada kilo de pescado, pero no es exacta. Podéis consultar al pescadero, que suele tener nociones sobre ello, o buscar referencias de cocineros que sean concretas en función del tipo de pescado y el peso.

Variedad de pescado

En principio, los mejores pescados para hornear son los más rasos. es el caso del salmón, la dorada, la lubina, la corvina o el besugo, pero también se puede acertar con pescados pequeños como la caballa y el salmonete. Eso sí, en estos últimos casos, el tiempo de horneado será muy corto por el tamaño reducido de las piezas.

Piezas del mismo tamaño

El penúltimo consejo que te damos es que elijas piezas de tamaño similar si vas a hornear a la vez más de una. Pasa a menudo con las citadas caballas, por ejemplo, pero también con las lubinas o doradas de ración. Si metéis más de una en el horno, pedidle al pescadero que sean similares de tamaño porque en función de este así será el tiempo de horneado que necesiten y lo ideal es meterlas y sacarlas a la vez. 

La guarnición

No es decisiva en el punto del pescado. Podéis optar por hierbas aromáticas, por algún cítrico en zumo como la lima o el limón, añadir verduras y patatas alrededor o simplemente crear un chorrito de aceite de oliva virgen extra. También el vino blanco le va bien a algunos pescados. Pero lo dicho, lo fundamental es el punto; el sabor o la guarnición del mismo siempre se puede mejorar con la práctica, pero si falla el punto no hay forma de arreglarlo.

Rubén García

Rubén García

Durante años me dediqué a la comunicación deportiva, pero me di cuenta a tiempo de que en mi otra gran pasión, la gastronomía, no era tan alto el riesgo de sufrir esguinces de tobillo. Ser "entrenador personal" del paladar es mucho más placentero. Yo me lo guiso, yo me lo como, y de paso lo comparto, porque las comidas inolvidables son las que se disfrutan en buena compañía.

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