Qué es la spanakopita y cómo dejarla crujiente

Este plato tradicional griego es una especie de pastel salado elaborado con pasta filo.

De la gastronomía se sabe en general que su dieta tiene un alto contenido en frutas y verduras, que la musaka es su receta más famosa, el queso feta su ingrediente más conocido, y también que usan mucho el yogur. Pero si has tenido la suerte de viajar allí o probar comida griega en algún restaurante especializado, te resultará familiar este nombre: spanakopita.

En la carta es probable que apareciera como spanakotiropita. No es lo mismo aunque fuera del país heleno se suelen utilizar indistintamente ambos términos para referirse a la misma receta, el pastel de queso feta y espinacas hecho con pasta filo. Spanakopita es cuando solo lleva la verdura, y spanakotiropita cuando también tiene queso, que es nuestro protagonista en este texto. 

En ambos casos, eso sí, se hace con pasta filo, por lo que uno de sus grandes secretos, más allá de un relleno riquísimo, es que quede muy crujiente al salir del horno. Es un plato muy tradicional y muy extendido por toda Grecia, y se puede comprar en muchísimas panaderías, no solo en restaurantes, porque sería algo así como nuestro bocadillo, una de esas comidas que puedes tomar en cualquier lugar y hora. 

Consejos para preparar este plato

El relleno no tiene mucha historia. La clave está en las proporciones, siempre con más espinacas, sin el tallo, que de queso feta -el doble, aproximadamente-, y el resto de ingredientes complementarios para aportarle matices a dicha combinación. Suelen usarse cebolletas o cebolla en su defecto y, sobre todo, eneldo.  Además, un poco de leche y un huevo grande son la clave para que el relleno quede bien integrado. 

En cuanto al crujiente, es fundamental utilizar pasta filo para esta versión de la quiche francesa o de las empanadas gallegas, por mencionar dos elaboraciones que sin tener tanto que ver sí comparten con la spanakotiropita su idea original. Esta es un tipo de pasta hecha a base de harina de trigo blanca, agua y sal que es originaria de Turquía y también de Grecia. Su gran característica es su grosor muy fino, lo que permite que quede muy crujiente si se hornea bien. Eso sí, es imprescindible abrirla en cuando se vaya a usar y no antes porque no se puede mantener mucho tiempo al aire libre. 

El segundo gran consejo es hornearla a la temperatura adecuada, unos 180 grados, hasta que esté dorada -el tiempo depende de cada horno-, y se le puede rociar mínimamente con un poco de agua por encima antes de meter el pastel al horno o untar un poquito de mantequilla en la capa superior. 

La spanakopita se sirve a temperatura ambiente o templada.

Continúa leyendo