Recetas para incluir guisantes en tu dieta

Estos granos verdes ofrecen mucha versatilidad en la cocina.

Guisantes
Guisantes (Foto: iStock)

Las mejores variedades de los guisantes, del Maresme y los lágrima, han conquistado a los grandes chefs, que los incluyen a menudo en sus menús degustación, pero los guisantes llevan siendo parte del recetario casero desde tiempos inmemoriales. Cómo olvidar aquellos recuerdos de la niñez en los que intentabas retirar los granos verdes de cualquier plato en el que te los pusieran -sobre todo de la paella, que ya eras un foodie en potencia…- o no te atrevías a preguntar qué tocaba de cena por si oías en boca de tu madre la palabra que no querías escuchar. Quién te iba a decir a ti (y a mi), que ibas a acabar buscando recetas para incluirlos en tu dieta. 

No podías imaginar entonces que les ibas a coger tanto gusto a estas minicanicas de las que antes solo nos gustaba el color, un verde que entra por los ojos como pocos cuando aparece en un plato. Pero así es, si te gusta comer, todo es cuestión de tiempo, también cogerle gusto a productos especiales como los guisantes, que por cierto son una legumbre -sí, una legumbre- maravillosa desde el punto de vista nutritivo. Lo importante para conseguirlo, como casi siempre en estos casos, es tener el bagaje suficiente en la cocina para saber cómo cocinarlos, y también hacer un esfuerzo, dentro de lo posible, por adquirirlos de buena calidad. 

Esto último es especialmente importante en el caso de los guisantes porque es un producto que no conviene decorar demasiado en la cocina: si son buenos, solo necesitan la compañía justa. Si no lo son tanto, en cambio, puedes buscar fórmulas alternativas como las cremas, que son un espectáculo visual muy bien acompañadas por el sabor. A continuación, te dejamos una pequeña ristra de ideas para que investigues con ellos en casa hasta encontrar la fórmula de cocinar los guisantes que más te guste.

Guisantes con jamón a la francesa

Guisantes a la francesa
Guisantes a la francesa (Foto: iStock)

No te asustes porque sigue siendo una receta en la que menos es más. Lo único que añades es lechuga cortada muy fina, en juliana al final del plato -hay quien lo añade después de rehogar la cebolla y el jamón-. Le da un toque de frescor muy interesante a un plato que para que quede bien necesita guisantes de calidad cuya cocción sea suave. De paso, conservarás mejor sus nutrientes, que no es poca cosa tampoco. Puedes añadir también una pizca de vino blanco cuando estés rehogando ya la legumbre.

Guisantes, trigueros y huevos

Otra receta bien sencilla porque los guisantes no necesitan grandes alardes. Escoge otro producto vegetal de temporada, los espárragos verdes o trigueros, pícalos y rehógalos junto a los guisantes y, si quieres, unas setas picaditas de las que tengas todo el año en el supermercado. Remata el plato con unos huevos, que pueden ser al gusto: fritos, escalfados o incluso de codorniz, si quieres innovar un poco. 

Guisantes con manzana, panceta y patata

Esta receta se la vimos hacer un día al chef Dani García y nos sorprendió tanto la combinación que hicimos de la cocina de casa el laboratorio para replicarla. El resultado, todo un éxito. Marca panceta con su propia grasa -sin aceite- y en esa misma cacerola añade la cebolla para que se rehogue. A continuación, vierte la patata picada y cubre con caldo de pollo toda la mezcla. Tapa, deja que cocine diez minutos y en ese momento final incorpora la manzana, los guisantes, una pizca (opcional) de cebollino y ajusta el punto de sal y pimienta. Cocina dos minutos más y al plato. Te va a sorprender gratamente.

Pescado con crema de guisantes

La crema de guisantes siempre funciona bien, tanto como plato único como si la utilizas como base de un plato de pescado. Además, puedes utilizar una legumbre de menor calidad, puesto que la textura no jugará ningún papel en la receta por razones evidentes. Sobre la crema, sobre la que tienes distintas versiones circulando por la red -simplemente con puerro, cebolla y una patata elaboras una versión de rechupete- puedes colocar el lomo cocinado a la plancha de algún pescado a tu gusto. Dos buenas opciones son el rape y la merluza. 

Guiso de calamares con patatas y guisantes

En algún tema anterior te habíamos recomendado probar el clásico de las patatas guisadas con sepia, al estilo marinero, pero en esa receta no añadíamos guisantes, sino pimiento verde. Ese mismo color se puedes dar a un guiso similar, pero en el que inviertes el orden y cambias la sepia por unos calamares -puedes mantener la elección de la sepia también-, que pasan a ser los protagonistas del plato, dejando a la patata en segundo lugar. Es una manera rica y saludable de incorporar unos guisantes a un guiso y de comerlos de una forma mucho más secundaria, porque no todo el mundo disfruta un plato con el guisante como ingrediente principal. 

Potaje de guisantes

Siempre nos gusta compartir una idea vegetariana y en este caso nos decantamos por proponerte el potaje de guisantes, que es un guiso similar a cualquiera de los potajes que conoces, ya esté elaborado con pescado o con carne, pero sin ningún ingrediente de origen animal. A cambio, además de las verduras clásicas del fondo de este plato, de los garbanzos y de las espinacas, puedes añadir un poco de patata para dar consistencia y rematarlo con unos guisantes que le van realmente bien. En realidad, cualquier combinación de guisantes con garbanzos es una base ideal para cocinar un plato rico y nutritivo.

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