Costillas de cerdo caramelizadas con soja

La soja aporta un sabor agridulce a la marinada habitual con miel, mucho más dulce, y aligera el sabor.

Ingredientes:

  • 1,2 kg de costillar de cerdo
  • 200 ml de salsa de soja
  • 125 g de miel
  • 1 limón
  • 4 ajos
  •  romero fresco
  • 12 patatas pequeñas
Tiempo de preparación: 15 minutos
Tiempo de cocción: 45 minutos
4 comensales
Tipo de receta: Carnes

Elaboración:

  1. Elaborar una  marinada con la soja, la miel y el zumo de 1/2 limón. Remover hasta que quede bien mezclado. Salpimentar las costillas, incorporar el romero y ponerlo en un recipiente junto con la marinada y los ajos. Luego, dejarlo marinar entre 3 y 5 horas en el frigorífico.
  2. Envolver las patatas una a una con papel de aluminio y precalentar el horno a 180 °C. Poner las costillas en una bandeja para horno y hornear durante 45 minutos (el tiempo dependerá de su grosor). Con la ayuda de un pincel de silicona, ir pintando las costillas cada 10 minutos con la marinada restante, para que caramelice durante la cocción.
  3. Cuando queden 30 minutos para acabar la cocción de la carne, poner en otra bandeja las patatas e introducir en el horno. Sacarlas junto con las costillas. Cortar el costillar en cuatro raciones.
  4. Poner la ración del costillar en el plato, salsear con el jugo de la cocción y poner al lado las patatas.

Todo lo que tienes que saber sobre la salsa de soja

La salsa de soja es cada vez más un ingrediente básico en nuestras cocinas. En pocos años, se ha convertido en un aderezo indispensable para cualquier plato. Su potente sabor es el complemento perfecto para dar intensidad a una receta.

No obstante, esta salsa se comenzó a elaborar en Asia hace más de 2.500 años, pero ha ido evolucionando a lo largo de la historia. Su origen se encuentra en la conservación de los alimentos. En China, los cereales se guardaban con sal y la mezcla de ambos dio lugar a una pasta fermentada: la actual salsa de soja.

Aunque la más habitual sea la salsa oscura, existen diferentes tipos de salsas. La más habitual es la 'koikuchy shoyu' o salsa oscura. Es la base de la salsa teriyaki y suele utilizarse también en el aliño del sushi. Esta salsa se puede encontrar en cualquier supermercado.

Otra salsa es la 'usukuchi shoyu' o salsa clara, una mezcla con un mejor contenido de soja. Se suele emplear en sopas y en guisos. En el caso de las vinagretas de soja, la salsa blanca (o 'shiro shoyu') es la mejor opción. La salsa de soja más parecida a la original es el 'tamari', cuyo contenido no lleva trigo y suele utilizarse para el sushi y el sashimi.

Para finalizar, existe un último tipo que es la salsa de doble fermentación ('saishikomi shoyu'), una salsa de elaboración lenta y con un sabor menos salado y con toques dulces. Su textura es más densa y suele utilizarse como aderezo para el sashimi también.

Entre los principales beneficios de la soja se encuentra su alto porcentaje de fibra para ayudar al correcto funcionamiento de nuestro aparato digestivo.

Además, la salsa de soja tiene mucho hierro, calcio, magnesio y grasas saludables. No obstante, recuerda que debes consumirla con moderación, ya que contiene mucho sodio y puede resultar perjudicial.

¿A ti te gusta la salsa de soja?

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