Claves para hacer la mejor sopa casera

Un paladar medianamente exigente es capaz de percibir las diferencias en los platos más sencillos y la sopa es uno de ellos. Te damos los trucos necesarios para hacer la mejor versión de un buen caldo.

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Mejora tu paso por la cocina (Foto: iStock)

Un paladar medianamente exigente es capaz de percibir las diferencias en los platos más sencillos. Nos olvidamos de la alta cocina ni nada que aspire a serlo; hablamos de la cocina casera, la que hacemos y degustamos a diario. En freír bien un huevo, conseguir una bechamel fluida y sedosa, hacer sabrosa y en su punto la tortilla de patatas o conseguir una sopa tan rica que te parezca el mayor de los manjares. Es ahí donde empiezan a notarse de verdad las destrezas de una persona con buena mano en la cocina.

De todos estos ejemplos, el último parece el más sencillo, pero también se cometen muchos errores y se dejan de hacer cosas al cocinarla fundamentales para que sea realmente buena. ¿Quieres saber las claves? Aquí tienes las nuestras, divididas entre las que afectan al cocinado del caldo por un lado y a la sopa final por otro.

Huir de las pastillas

Una sopa excelente requiere un caldo excelente. Sencilla ecuación, ¿verdad? Añade a la operación la certeza de que un buen caldo jamás estará hecho con una pastilla y ya sabes cuál es el camino a seguir. Las pastillas te pueden salvar la papeleta un día, pero no son un recurso óptimo si buscas calidad. La buena sopa casera, de lo que sea, requiere de nosotros un poco de tiempo para que hagamos un buen fondo con ingredientes naturales, ya sea de pescado, pollo o simplemente de verduras.

Equilibrio de sabores

Parece que se puede echar de todo y de cualquier manera a un caldo pero el equilibrio de cantidades es decisivo en cómo sabrá. Por eso es importante controlarlas bien e incluso apuntar las proporciones exactas que uses para dar con la clave que más se ajuste a lo que quieres conseguir.

Partir del agua fría

Poder sacar todo el partido a los ingredientes con los que hagas el caldo se consigue sacando el máximo jugo posible, de ahí que las condiciones de partida recomendables sean partir de agua fría, manejar siempre una intensidad baja del fuego y darle tiempo al caldo para que cocine sin prisa.

Invertir tiempo suficiente

Hilando con la clave anterior, profundizamos en el concepto del tiempo que necesita un caldo para estar listo. El tiempo, como hemos citado, es importante, pero no todos los caldos requieren el mismo cocinado. De hecho, los de pescado suelen ser bastante rápidos, apenas unos minutos. Más lentos son los de carne y pollo, que pueden necesitar hasta cuatro horas para exprimir todo el jugo de los alimentos sólidos. El mejor truco para saber si está listo es probar dichos alimentos para comprobar si ya no tienen sabor, que es cuando se puede dar por hecho que el caldo está listo

 

Medida del agua

Una de las dudas que tienen muchísimos cocineros noveles y algún que otro veterano de la cocina amateur es la cantidad recomendable de agua que se debe poner para conseguir el mejor caldo posible. La respuesta a esta duda es sencilla: debes echar la suficiente para cubrir todos los ingredientes con un par de dedos por encima de agua. Vigila la cocción por si debes añadir más en algún momento.

Desgrasar y desespumar

Son dos detalles a los que no todo el mundo les presta atención y pueden arruinar la sopa por completo. Con una cuchara, es conveniente ir retirando la grasa sobrante del caldo, al igual que la espuma que aparece apenas unos minutos después de empezar a hervir.

Atreverse con los aderezos

No quiere decir que siempre tengas que incluir alguno en tu sopa, pero los aderezos naturales como algunas hierbas ofrecen un plus de personalidad y sabor a las sopas. Solo tienes que pensar, si has probado la gastronomía nipona o la conoces, en lo bien que funciona el cebollino picado en todos sus caldos y sopas. El perejil, el orégano o el romero son otras opciones que también mejoran muchas sopas si se usan en su justa medida.

Añadir contrastes de textura

Una buena sopa, en cuanto al sabor, no depende de las texturas, pero jugar con la variedad de estas es una forma de hacerla más atractiva al paladar sin lugar a dudas. El huevo puede ser una buena forma de hacerlo, aunque nos quedamos con los clásicos picatostes. Eso sí, sírvelos directamente en la mesa sobre la sopa para que no pierdan el crujiente antes de tiempo.

Cuidado con la sal

Piensa que no es lo mismo una sopa de verduras sin nada más que haber hecho un caldo con un hueso de jamón entre otros ingredientes. Lo bueno de hacerlo casero es que tienes la ventaja de saber qué ingredientes has utilizado, algo fundamental para medir bien el punto de sal. Prueba mucho el caldo hasta conseguir el punto perfecto sin pasarse porque hay pocas cosas que puedan estropear más una sopa que un exceso de sal. 

 

Hay mundo más allá de los fideos

El arroz es una alternativa muy divertida a los fideos en las sopas porque el paladar se acostumbra tanto a una cosa que se despierta de golpe cuando algo no le cuadra o solamente tiene un ligero recuerdo de ello. Además, también es bueno variar y aprovechar el extenso recetario popular, que por supuesto también alcanza a la sopa. La de cebolla o la de ajo son dos opciones de nota si se hacen bien.

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