Sopa de ajo con parmesano

Esta receta no la puedes hacer si Victoria Beckham es tu invitada, pero te arregla cualquier mal día de invierno.

Ingredientes:

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  • 26 dientes de ajo sin pelar y 18 más pelados
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 2 cucharadas (alrededor de un cuarto barra) de mantequilla
  • Un par de cebollas grandes en rodajas
  • Cucharada y media de tomillo fresco picado
  • Caldo de pollo al gusto (aproximadamente 3 tazas grandes)
  • Media taza de crema batida
  • Media taza de queso parmesano rallado finamente (unos 60 gramos)
  • 4 rodajas de limón
  • Sal y pimienta
Tiempo de preparación: 10 minutos
Tiempo de cocción: 60 minutos
4 comensales
Tipo de receta: Queso

Elaboración:

  1. Precalentar el horno a 180º.
  2. Colocar los 26 dientes de ajo sin pelar en una fuente para hornear de vidrio que sea pequeña. Añadir las dos cucharadas de aceite, sal y pimienta al gusto. Revolver todo y cubrir con papel de aluminio antes de hornear aproximadamente 45 minutos o hasta que el ajo esté dorado.
  3. Exprime el ajo entre las yemas de los dedos para soltar los dientes. Transfiera los clavos a un tazón pequeño.
  4. Derrite la mantequilla en una cacerola grande a fuego medio alto.
  5. Agregue la cebolla y el tomillo y cocina hasta que las cebollas estén transparentes, aproximadamente 6-8 minutos.
  6. A continuación, agrega todo el ajo asado y añade los 18 dientes crudos también. Cocina 3 minutos más.
  7. Agrega el caldo de pollo, tapa la cacerola y cocina a fuego lento hasta que el ajo esté tierno y el caldo tenga cuerpo. Alrededor de 20 minutos puede ser suficiente.
  8. Con la ayuda de una licuadora, y por tandas, haz puré la sopa para que quede suave de textura.
  9. Cuando la hayas pasado por completo, vuelve a ponerla al fuego fajo, añade la crema para que su textura mejore más si cabe y ajusta el punto de sal y pimienta.
  10. Exprime una de las rodajas de limón en cada porción y termina el plato con queso parmesano rallado por encima. 

Opcional: en vez de cocinarla para consumirla al momento, hay otra fórmula que consiste en cocinarla un día antes y dejar que sus matices tomen más potencia con el paso de las horas. Guardar bien tapada en la nevera y consumir al día siguiente después de calentarla en el fuego revolviendo ocasionalmente.

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