15 formas de reducir residuos

Reciclarlos es estupendo, pero también tiene un alto coste energético. Si te preocupa el medio ambiente, empieza a recortar alguno de los 547 kg de basura que (tú también) generas al año.

En el supermercado

Saca el carro si vas a comprar muchas cosas o productos de peso. Para lo demás, lleva siempre encima una bolsa plegable de lona o malla resistente.

Compra a lo grande. Di adiós a los minipaquetes de galletas, snacks, patatas fritas o cereales; los de tamaño familiar generan menos residuos y resultan más económicos para el bolsillo.

Olvídate de las bandejas de corcho blanco. Siempre que puedas, decídete por los alimentos a granel. Así evitas los embalajes innecesarios y adquieres sólo la cantidad de producto que necesitas.

Evita los objetos desechables como cuchillas de afeitar, platos y cubiertos de plástico y apuesta por otros alternativos y reutilizables.

Opta por el vidrio. Reduce la compra de latas de refrescos y de botellas de agua de plástico. A la hora de adquirir bebidas, elige marcas que embotellen en vidrio y, si es posible, que sea retornable.

En la oficina

Limita las impresiones. Haz sólo las copias que sean imprescindibles y programa la impresora para que utilice el papel por ambas caras.

Apunta en el cuaderno. Es mucho más práctico que los post-it para tomar notas. Puedes fabricarte el tuyo reutilizando hojas que ya estén escritas por un lado, sujetas con clips o grapas.

Recarga los cartuchos de tinta y de tóner de las impresoras cuando se gasten. Los recargables son más baratos y tienen una duración mayor.

Consulta el catálogo digital. Rechaza los envíos postales de documentos o catálogos que no necesitas, solicita su versión digital y consúltalos en la pantalla del ordenador.

Llévate la comida al trabajo en recipientes reutilizables que se puedan lavar fácilmente, y usa servilletas de tela o, como mucho, de papel reciclado.

En casa

Rechaza la publicidad. La que te ofrecen por la calle y la que invade tu buzón. Si quieres que las empresas sepan que no quieres envíos publicitarios, apúntate en la Lista Robinson por Internet. Es gratis.

Reutiliza los envases. En los tarros de cristal de las mermeladas o las aceitunas puedes guardar alimentos (especias, pasta, legumbres, etc.) y objetos pequeños como botones, tornillos, pilas, etc. Las tarrinas de helado son perfectas para recoger las piezas de los juegos y las construcciones, los bolígrafos, los lápices...

Usa pilas recargables. Lo ideal es no tener aparatos que funcionen sólo con pilas (es mejor que se enchufen también a la red). Pero, si no queda más remedio, cómpralas recargables; son algo caras pero, a medio plazo, más rentables.

Dona la ropa que no te pones. Si está 
en buenas condiciones, llévala a una entidad benéfica para que la entreguen a otras personas. Las prendas deterioradas puedes convertirlas en retales y hacer agarradores y paños de cocina.

Apuesta por las reparaciones. Antes 
de deshacerte de un aparato averiado, intenta arreglarlo. Muchas veces se puede reparar y, además, merece la pena.

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