3 maneras para pagar menos cuota de hipoteca a fin de mes

Claves para llegar con menos preocupaciones a final de mes.

La firma de la hipoteca puede marcar el comienzo de la deuda más importante de nuestra vida. Es posible que en el momento de la firma nuestra situación económica sea lo suficientemente buena como para que nos concedan el crédito, pero esto es algo que puede cambiar a lo largo de los años. Por este motivo, conviene conocer los recursos a nuestro alcance para poder reducir el peso de las cuotas mensuales y así poder evitar, primero, un posible impago o simplemente llegar con mayor holgura a final de mes.  Aquí tienes 3 maneras para poder abordar el fin de mes más cómodamente:

La carencia de hipoteca

Como decíamos al principio, la situación económica que tengamos al comienzo de la hipoteca no tiene porqué ser la misma que durante los años que pasaremos pagándola. Desarrollar proyectos, gastos familiares o imprevistos pueden hacer que las mensualidades nos presionen más de lo que nuestro presupuesto pueda soportar.

La carencia es el mecanismo que nos permite dejar de pagar parte de nuestra cuota o, incluso, en ocasiones toda la cuota correspondiente. En estos términos, hablaríamos de una carencia parcial o total.

En ocasiones se trata de un mecanismo que ya viene contemplado por contrato, por lo que no tendremos más que solicitarlo a nuestro banco. En caso contrario, tendremos que negociar con el banco que nos la concedan.

Ahora bien, tenemos que saber que esto tiene un impacto sobre el coste total de nuestra hipoteca. En tanto que no avanzamos en el pago de la deuda, nuestro préstamo se encarecerá a término.

Novación y subrogación hipotecarias

Otra posibilidad es mejorar directamente los términos de nuestra hipoteca. Esto podemos hacerlo de dos maneras: consiguiendo un acuerdo mejor con nuestra entidad (novación) o cambiando nuestra hipoteca a otro banco que nos mejore el trato (subrogación).

Si no estamos contentos con nuestro banco o, directamente, no nos quieren escuchar, podemos pedir a otros bancos que nos propongan una oferta de mayor calidad sobre la mesa. No hace falta comunicar a nuestro banco actual estas negociaciones, pero si damos el visto bueno a la nueva oferta, nuestro banco será notificado de la subrogación, pudiendo hacer una contraoferta. Si esta no iguala o mejora el acuerdo actual, podremos cambiar de banco. En caso contrario nos quedaremos en el mismo banco, pero mejorando las condiciones.

Por otra parte, si no tenemos intención de abandonar nuestra entidad, puesto que esta está dispuesta a negociar, lo que llevaremos a cabo será una novación de hipoteca. Este es el nombre que recibe la apertura del contrato hipotecario para realizar modificaciones.

Tanto la subrogación como la novación hipotecarias conllevan una serie de costes importantes (al implicar notario, registro, gestoría, etc.), por lo que aquí resulta imprescindible calcular cuánto ahorramos con la nueva oferta, para saber si nos sale a cuenta o no.

Alargar el plazo de la hipoteca

Finalmente, otra de las maneras que tenemos para reducir el peso de la hipoteca es estirar el plazo de la misma. Esto tiene dos efectos: por un lado, al alargar el tiempo sobre el que vamos a devolver el dinero, la cuota mensual es lógicamente menor. Por otra parte, al tardar más tiempo en devolverla, se generan más intereses que tendremos que terminar abonando.

De nuevo, se trata de una práctica que implica un coste casi idéntico al de la novación, con la diferencia de que aquí la posible comisión, si la hubiera, estaría limitada por ley a un máximo del 0,1 % sobre el capital restante. 

Por: HelpMyCash.

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