4 ejercicios de ‘mindfulness’ para hacer en la oficina

Estas técnicas de ‘atención plena’ te ayudarán a trabajar mejor y a reducir la presión que el mundo laboral exige. Cuanto antes las pongas en práctica, antes notarás los resultados.

Estas técnicas de atención plena te ayudarán a trabajar mejor y a reducir la presión que el mundo laboral exige. Cuanto antes las pongas en práctica, antes notarás los resultados.

 

El cambio mental que nos ayuda a ser más efectivos

El mindfulness dentro del entorno laboral nos ayuda a relajarnos en los momentos de estrés, a aclarar nuestros objetivos para dirigirnos a ellos de forma más calmada y a mejorar la habilidad para relacionarnos con las demandas y ansiedades de nuestros compañeros, colaboradores o jefes.

 

Es una invitación a hacer un stop en medio de correos electrónicos, reuniones, llamadas, interrupciones... “Es un cambio mental en el que eres consciente de tu vida, de tus rutinas y hábitos, del trabajo y de las relaciones personales”, explica Gill Hassin, experta en desarrollo y capacitación personal y profesional.

 

De su libro Mindfulness eficaz (Empresa Activa) hemos tomado estos 4 ejercicios.

 

1. Cumple con las fechas límite

Olvídate de la multitarea, porque no tendrás un segundo para respirar. En su lugar, prioriza. Averigua qué es lo más importante para cumplir con el plazo exigido y ponte a hacerlo.

 

Céntrate. Haz solo una tarea prestándole toda la atención. Cuando la hayas acabado, repite el proceso.

 

Tómate breves descansos. Planea cada una de las tareas.

 

Visualiza los pasos y piensa en cómo los darás: te permitirá avanzar a un ritmo constante.

 

Elimina las distracciones y pide ayuda si la necesitas.

 

2. No dejes que el estrés haga mella en ti

Percibe y acepta la sensación de agobio. No luches contra ella, asúmela y encontrarás una solución con la parte racional y reflexiva de tu cerebro.

 

Date un respiro. Deja durante 2 o 3 minutos lo que estés haciendo y concéntrate en la respiración. Hacerlo de manera consciente te ayuda a recuperar la calma.

 

Esta clase de descansos (2 o 3 veces al día) le dan a tu mente espacio para digerir, procesar y asimilar lo que está sucediendo en ti y a tu alrededor.

3. Resuelve con creatividad

Adopta una mente de principiante. Pregúntate qué harías si no tuvieras ninguna limitación de tiempo, dinero, recursos, personas...

 

Deja que tu mente vaya más allá e imagina cómo lo harían, por ejemplo, Mourinho o Beyoncé, para imaginar toda clase de posibilidades.

 

No te juzgues, es decir, no apuntes solo las ideas buenas, simplemente genera tantas nuevas como puedas. Descubrirás que una o dos te ayudarán a encontrar soluciones originales a determinada situación.

 

Practica el pensamiento creativo: piensa en 12 usos que le darías a un ladrillo. Busca en Internet “50 cosas para las que sirve un ladrillo” para ver si tus ideas son originales.

 

4. Maneja las interrupciones a tu aire

Acepta que las interrupciones ocurrirán. Organiza el día teniéndolas en cuenta; así evitarás sentirte frustrado.

 

Fija límites a quienes te interrumpen para que lo hagan solamente cuando se trata de tomar decisiones de una cierta importancia o a una hora determinada.

 

Si ocupas un cargo de dirección delega tareas, forma a otras personas para que puedan tomar las decisiones por ti en función de unos criterios.

 

Si estás ocupado, sé asertivo y aprende a decir ‘no’ amablemente.

 

Sé paciente. Si no puedes evitar las interrupciones, afróntalas de una en una con toda atención: estarás más relajado.

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