5 ideas sostenibles para no tirar la comida

Ya sea por ahorro, conciencia social o ecológica, desperdiciar alimentos es una práctica que debemos evitar. Te damos algunas pautas.

Ya sea por ahorro, conciencia social o ecológica, desperdiciar alimentos es una práctica que debemos evitar. Te damos algunas pautas. 

 

Casi ocho millones de toneladas de comida en buenas condiciones se desperdician anualmente en nuestro país. Si dividimos la cifra por cada hogar, el resultado es que tiramos a la basura un promedio de 76 kilos por familia y año.

 

Aprendiendo a gestionar la cesta de la compra, a conservar los alimentos y a organizar los menús diarios, evitaremos malgastar nuestro dinero y contaminar el medio ambiente con una cantidad ingente de CO2, derivada de la energía necesaria en los procesos de producción, envasado, transporte y distribución. Cambia tus hábitos y apúntate a la ola de consumo responsable y sostenible con estas ideas.

 

1. Planificar los menús semanales

La desorganización contribuye al despilfarro. Evítalo planificando menús semanales de acuerdo a los alimentos que ya tienes en casa, que por lógica se estropearán antes, o realizando la compra con una lista cerrada elaborada después de decidir qué platos vas a preparar.

 

Te pueden ayudar webs como Qué hay en la nevera o apps como Menuterraneus.com.

 

Por supuesto, encontrarás estupendas recomendaciones en nuestra revista Mía Cocina, en la sección de cocina de nuestra Mía semanal y en la sección de cocina de nuestra web.

 

2. Comprar lo justo

A veces los productos envasados nos obligan a comprar de más. Adquirirlos a granel es una opción de moda, recuperada de nuestros abuelos, que ahora puedes realizar en online: Granel.cat. Acertar con las cantidades también es un problema para las personas solas o las familias monoparentales. La empresa Disfruta y Verdura ofrece una solución con packs adaptados al número de personas de la casa.

3. Controlar la caducidad

Tiramos alegremente aquellos productos que sobrepasan la fecha de caducidad en un día o dos cuando algunos, como los lácteos, chocolates o huevos, tienen un mayor margen de consumo aceptable. Otra cosa es el consumo preferente, que indica sólo una recomendación de uso. Para controlar las fechas, la tecnología sale en nuestra ayuda con apps como Expire o Saver.

 

4. Usar Lo que sobra o se pone feo

La ropa vieja, las croquetas o los canelones son los ejemplos más clásicos de cómo aprovechar las sobras. Si se trata de verduras que se están poniendo feas, en vez de tirarlas, se puede hacer un puré y luego congelarlo. Si es fruta, lo mejor es elaborar mermeladas o compotas, que envasadas al vacío durarán meses.

 

5. ¿Y qué hacemos en el restaurante?  

En la hostelería española, el desperdicio de comida se contabiliza en 63.000 toneladas al año, según un informe de Unilever Food Solutions. Una forma de evitarlo es ir a los restaurantes en los que te puedes llevar a casa la comida sobrante, que cada vez son más.

 

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