5 precauciones que deberíamos tomar al sacar dinero de un cajero automático

Nunca está de más ser precavido, así que si quieres evitar riesgos cuando saques dinero del cajero, toma nota de estos consejos.

Sacar dinero de un cajero forma parte de nuestro día a día. A pesar de que el número de terminales se ha reducido durante los últimos años, los cajeros están plenamente integrados en la geografía española y su amplio número (se cuentan por miles) propicia que los españoles sigamos acudiendo a estos dispensadores de papel moneda con relativa asiduidad. Solo en 2016 los cajeros españoles dispensaron dinero en más de 924 millones de ocasiones y el importe retirado ascendió a los 118 mil millones de euros, según los datos hechos públicos por el Banco de España.

Pero algo tan cotidiano como acudir a un cajero automático en busca de efectivo puede acabar peor de los esperado y no precisamente porque nuestra cuenta no tenga fondos o porque la banda magnética de la tarjeta no funcione. Los malhechores están al acecho y ya ha surgido toda una terminología en torno a sus prácticas, desde el skimming, que básicamente consistiría en clonar la tarjeta en el mismo cajero automático al introducirla en el terminal, hasta el transaction reversal fraud, que hace que el cajero no dispense el dinero al cliente, señalan desde el comparador de tarjetas HelpMyCash.com. Así que vale la pena estar prevenidos y tomar una serie de precauciones al sacar dinero de un cajero.

1. Revisar que el cajero no haya sido manipulado

Antes de interactuar con la máquina, debemos asegurarnos de que no ha sido manipulada con el objetivo de llevar a cabo una acción delictiva. Un simple repaso visual y táctil bastará para hacerse una idea del estado en el que se encuentra el cajero. Vale la pena fijarse, especialmente, en el skimmer (la boquilla por la que se introduce la tarjeta) y en el teclado para averiguar si han sido alterados o si han sido superpuestos sobre los originales. Además, también hay que fijarse en que no se haya insertado ninguna cámara en el terminal que pueda grabar el código PIN de la tarjeta. 

2. Taparse la mano al teclear el PIN

Precisamente por la posible instalación de cámaras en los cajeros automáticos hay que tener especial cuidado a la hora de teclear el código PIN y taparse la mano mientras se introduce. Si el cajero ha sido modificado y ha conseguido duplicar nuestra tarjeta alterando el skimmer, el siguiente paso sería averiguar el código PIN, por lo que cuanto más difícil se lo pongamos, mejor.

3. Avisar al personal si el cajero se ‘traga’ la tarjeta

Si el cajero se traga la tarjeta o el terminal no expulsa el dinero solicitado, cuidado, podríamos estar antes un caso de card trapping, cash trapping o TRF (transaction reversal fraud). Básicamente, se trata de técnicas que usan los malhechores para evitar que el cliente pueda recuperar su tarjeta o su dinero en efectivo, haciéndoles creer que el cajero está en mal estado, para luego ellos poder llevárselos. Si nos ocurre, lo mejor es avisar al personal de la sucursal en la que esté instalado el cajero y, si estuviese cerrada, llamar al teléfono que aparezca en la máquina para comunicar la incidencia. Lo más probable es que tengamos que cancelar nuestra tarjeta o, si se trata de efectivo, que tengamos que esperar hasta el día siguiente para que la entidad compruebe qué ha pasado y, a partir de ahí, proceder cómo nos indiquen.

4. No dejarse ayudar por desconocidos

Aunque confiemos en la buena voluntad de la gente, sacar dinero es una actividad personal que debemos llevar a cabo con la mayor diligencia e intimidad posible. Así que es recomendable, primero, observar el entorno antes de sacar dinero para evitar hacerlo si hemos detectado a alguien sospechoso y, segundo, evitar la ayuda de terceros en la medida de lo posible.

5. Sacar dinero dentro de las sucursales

Cerrarse dentro de la sucursal en lugar de sacar dinero de un cajero situado en el exterior de la oficina, sobre todo de noche, puede ser más seguro. Siguiendo con las precauciones, también deberíamos ser discretos, sobre todo una vez recibido el dinero, y ocultarlo rápidamente para no llamar la atención excesivamente.

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