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¿Acogimiento o adopción? Aprende qué es cada cosa

Estas dos opciones legales existen para proteger a la infancia desamparada. Abordamos las diferencias entre acogimiento y adopción.

Estas dos opciones legales existen para proteger a la infancia desamparada. Ahora que hemos conocido el caso del pequeño Juan Francisco, devuelto a su madre biológica por orden judicial después de tres años en una familia de acogida, nos preguntamos cuáles son sus diferencias.

 

Acogimiento: por un tiempo limitado

El acogimiento familiar consiste “en la integración del menor en una familia hasta que pueda retornar con su familia de origen o se determine otra medida de protección más apropiada para su situación”, explican en Aseaf (Asociación Estatal de Acogimiento Familiar).

 

El niño puede ser acogido por su familia extensa (tíos, abuelos, etc.) o por una familia ajena. En cualquier caso, hay diferentes tipos de acogimiento, según la Comunidad Autónoma en la que se realice y el tipo de intervención. Además del simple (transitorio hasta que el niño regrese con su familia, preferiblemente antes de dos años) o permanente (cuando no es posible o deseable que el menor vuelva a su entorno familiar a medio o largo plazo), el acogimiento puede ser de urgencia y diagnóstico (dura unos días mientras se estudia la situación del menor), abierto o de fines de semana (para que los menores que viven en centros tengan la oportunidad de disfrutar de un entorno familiar) o especializado (para menores con necesidades especiales).

 

Acogimiento preadoptivo

Aunque por el nombre parece un tipo de acogimiento, en realidad es el paso previo a la adopción. Su objetivo es que el menor se adapte a su nueva familia mientras se tramita el procedimiento judicial de adopción, pero hasta que el juez no dicta sentencia no se puede realizar la inscripción del niño en el Registro Civil. Esta es, precisamente, la modalidad de acogida en la que estaba el pequeño Juan Francisco.

Adopción: una medida permanente

La adopción, a diferencia del acogimiento, proporciona una familia definitiva a menores que, por determinadas circunstancias, no pueden permanecer en su familia biológica. Como relatan en el Instituto Madrileño de la Familia y el Menor “la adopción supone, desde la perspectiva psicosocial, la crianza de un menor al que no se está unido por vínculos biológicos y su integración en la propia familia”.

 

En nuestro ordenamiento jurídico queda claro que es una medida de protección a los menores, no un recurso para las familias. Esto significa que en caso de conflicto debe primar siempre el interés del niño y el respeto de sus derechos por encima de las aspiraciones de los solicitantes de adopción. En España solo se pueden realizar adopciones a través de las diferentes comunidades autónomas, cada una tiene su propia normativa.

 

La adopción internacional

Se contempla en nuestro país como una medida de apoyo a la protección de la infancia; es decir, un niño en desamparo es declarado adoptable por una familia extranjera (en este caso española) cuando no puede ser adoptado o atendido adecuadamente en su país. Este tipo de adopciones se gestiona a través de una Entidad Colaboradora de Adopción Internacional (ECAI), que se encarga de realizar todos los trámites y de poner al solicitante en contacto con las agencias de adopción del país elegido.

 

Actualmente hay unas 33.000 familias españolas inmersas en procesos de acogimiento o adopción nacional e internacional.

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