¿Ambiciosa o trepa?

Preparados, listos, ¡ya! ¿Estás dispuesta a cualquier cosa para llegar a tus metas profesionales? ¿Incluso a pisotear a tus contrincantes o colegas? Aunque el éxito sea importante para ti, nunca pierdas valores como el compañerismo.

¿Ambiciosa o trepa?

Preparados, listos, ¡ya! ¿Estás dispuesta a cualquier cosa para llegar a tus metas profesionales? ¿Incluso a pisotear a tus contrincantes o colegas? Aunque el éxito sea importante para ti, nunca pierdas valores como el compañerismo.

 

Hay diferencias

La visión del éxito es tan poderosa que a veces nos puede cegar. Suele ocurrir cuando estamos a punto de tocar el cielo con las manos (después de mucho esfuerzo) y el apremio por alcanzar los logros nos impide distinguir entre la sana ambición y las malas artes.

 

Si te encuentras ante ese dilema tienes realmente un problema porque diferencias las hay, y muchas. Nos lo explica Verónica Rodríguez Orellana, directora de Coaching Club.

 

Querer hacer algo más

“La persona ambiciosa se vale de la escalada progresiva dentro de un contexto de sano aprendizaje para llegar a su objetivo”, dice Rodríguez Orellana. Por lo general, “no son conformistas, creen que siempre se puede saber o hacer algo más”.

Entre las virtudes de las personas ambiciosas está “no poner en riesgo la unión y el respeto o la cooperación”. Por ello “se puede decir que la ambición, sanamente entendida, puede fortalecer la seguridad de un equipo, aumentar su productividad y sobre todo mantener la salud laboral del trabajador. Ese es el límite que nadie debe cruzar”, detalla.

 

Movido por la envidia laboral

En cambio, “las personas trepas están motivadas interiormente por lo que se denomina ‘la envidia laboral’. Se centran en llegar a su objetivo pero valiéndose de recursos poco saludables como la intriga, la calumnia o la hipocresía, expresando distintas caras y sentimientos para salirse con la suya, sin importarle el grado de ‘amistad’ o el daño que pueda ocasionar con tal de llegar a conseguir lo que busca”, declara la directora de Coaching Club.

 

En su opinión, “una ‘conducta trepa’ crea un ambiente enfermizo e incluso más adverso que otras condiciones de trabajo como la falta de luz o el exceso de ruido, ya que afecta directamente a valores laborales como la solidaridad y el compañerismo que debieran de existir en personas que trabajan en la misma empresa o departamento”.

Cómo detectar cada actitud

Cuando los ambiciosos o trepas son los otros, ¿cómo los reconocemos? “La mejor forma de detectar a un trepa es por su lengua –asegura la coach– ya que normalmente son personas de baja autoestima, acomplejados. Los oirás afectar la reputación de un compañero sin que éste se dé cuenta”. Con un trepa “uno siempre tiene la sensación de estar en peligro”, la mejor estrategia contra ellos es “el silencio y el alejamiento radical, así no tendrá oportunidad de sacar nada de contexto”, explica.

Más fácil es identificar a un ambicioso: “Siempre se mostrará dispuesto a buscar nuevas fórmulas para conseguir llegar a su objetivo. Eso sí, como confía en sus propias capacidades y no tiene necesidad de recurrir a procedimientos corruptos, seguro te sentirás a salvo en su entorno”, comenta Verónica Rodríguez Orellana.

 

¿Si quiero destacar cuál es el mejor camino?

Verónica Rodríguez Orellana, directora de Coaching Club. dice: ”Si quieres hacer una buena carrera profesional, obviamente no traspases los límites. Explora tu capacidad de aprendizaje personal, cultiva, en tu entorno, un clima de seguridad y confianza compartida.

 

Utiliza estrategias que integren tu formación profesional, tu capacidad de gestión y tus valores. Con esas señales seguro que el camino será al menos más saludable”.

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